domingo, 22 de abril de 2018




LA HISTORIA DE NUESTRO PERIODISMO, LIGADA CON NUESTRA HISTORIA


Está en circulación la obra: HISTORIA MÍNIMA DE COLOMBIA, escrita por el conocido investigador Jorge Orlando Melo. A partir de esta obra y a pesar de que existen otros textos también muy importantes en este tema, consideramos que es la oportunidad para insistir en que tenemos necesidad de una profunda investigación que nos permita conocer la  historia de nuestro periodismo, ligada con nuestra historia, porque no podemos desconocer que en esta materia tenemos un gran vacío que debería llenarse muy pronto. Recordemos desde antes de que se iniciaran los movimientos en pro de la independencia, sólo contamos con los archivos de las autoridades de entonces, cuyo valioso material, en mucha parte, se halla en los archivos de España. 


Para que una empresa de tal magnitud intelectual cumpla tan noble propósito, debe abarcar distintos aspectos de nuestro acontecer, porque no es solamente el relativo al comportamiento y las decisiones de los gobernantes de cada momento, sino asuntos tan trascendentales como el campo de la educación, que es tan amplio porque tiene que ver con la enseñanza de las primeras letras, la creación de escuelas, de colegios y de universidades, el número de alumnos, los métodos de enseñanzas, los textos de estudio, el papel de la iglesia, como educadora, y la formación de los educadores, solo para citar algunos tópicos. Pero sin olvidar otros asuntos tan importantes como el desarrollo de la agricultura, de la ganadería, la construcción de vías de comunicación, el comercio, las exportaciones, las importaciones, y otras actividades muy ligadas con vida de pueblos y ciudades.

Igualmente, respecto a nuestros valores civiles, porque aún no podemos decir, con serios fundamentos, si tenemos conciencia de nuestra nacionalidad. Y en relación con asuntos políticos y jurídicos, sí que tenemos que decir. Y dentro de ese rico acontecer, tenemos que averiguar cuál era la posición de los primeros periódicos y de las hojas sueltas que solamente salían, motivadas por sucesos especiales.

Y siguiendo el paso al transcurso del tiempo, conocer los momentos previos a los movimientos de la independencia, todo este proceso y los sucesos que continuaron, porque aún falta por indagar por el beneficio que obtuvieron las élites que dirigieron este vasto proceso y los gobernantes que continuaron en todo el territorio, con el consiguiente surgimiento de las guerras que fueron muy contantes desde entonces.

En fin, nos haríamos interminables si en forma detallada, nos refiriéramos a tantos asuntos que hacen parte de los procesos sociales. Por consiguiente, una historia de nuestro periodismo, ligada a toda nuestra historia, constituirá un valioso aporte del que estamos urgidos. 
  
    

domingo, 8 de abril de 2018



EL 9 DE ABRIL: ¿QUÉ ACTITUD ASUMIERON LOS PERIODICOS Y LA RADIO ?
Este lunes 9 de abril de 2018, se cumplen setenta años de la muerte del líder político JORGE ELIÉCER GAITÁN. Desde entonces, cada año, los medios de comunicación, siempre recuerdan esta fecha y amplían el significado de tan doloroso acontecimiento. Por eso, es abundante la bibliografía que, apoyada, tanto en los distintos géneros periodísticos y en los métodos de investigación, contribuyen a que tan trascendental acontecimiento, mantenga siempre el interés y, sobre todo, para que las nuevas generaciones, tan ignorantes de nuestra historia, se preocupen por estudiar nuestro pasado, para entender el presente y pensar en cuál es nuestro futuro inmediato. 

Para este lunes 9 de abril, conoceremos un nuevo libro: "ARCHIVO GAITÁN", y la exposición "Archivo Gaitán", que es una memoria gráfica del ´Bogotazo´. Así lo anuncia el periódico El Espectador del domingo 8 de abril. Y seguramente, habrá más actos y más publicaciones. Sin embargo, como lo anunciamos al principio, una de nuestras inquietudes, porque son muchas cada año, está centrada saber cuál fue la actitud que asumieron en ese día y mantenían por esa época los periódicos y la radio, porque aún no contábamos con la televisión que llegó el 13 de junio de 1954, cuando cumplía un año de gobierno el general Gustavo Rojas Pinilla.

Las crónicas cuentan que la radio difundió mensajes que hacian alusión a que era inminente un cambio de gobierno, que estaba en manos del presidente conservador Mariano Ospina Pérez, elegido para el período 1946 a 1950, después de una corta hegemonía liberal que venía de 1930, y que a la vez recibió el poder de un largo tiempo de gobiernos conservadores, que ejercían el mando desde antes de la Constitución de 1886. 

Decíamos que la radio confundía con sus mensajes desde Bogotá, mientras en las demás ciudades de Colombia, crecían las manifestaciones de dolor, desorden, enfrentamientos, robos, incendios y, en general, un cúmulo de manifestaciones que terminaron con heridos, muertos, desaparecidos y destrucción. En otras palabras, la radio, en lugar de haber contribuido a pedir, a pesar de la gravedad del momento,  calma, en mucha parte lo que hizo fue incitar y convocar al desorden. Aunque lo que afirmamos es en términos muy generales, valdría la pena que hubiera una investigación más detallada y ojalá con los audios del momento, que sirvieran de soporte para las indagaciones.
   
En cuando a los periódicos, empecemos por decir que muchos fueron quemados, sus sedes muy afectadas y hasta destruidas, tanto en Bogotá como en otras ciudades. Se sabe que en Medellín, hubo atentados contra el periódico La Defensa, que dirigió por varios años, el conservador y expresidente Belisario Betancur.

La muerte de Jorge Eliécer Gaitán es el punto de referencia para investrigaciones, desde distintos aspectos intelectuales. En nuestro caso, desde la radio y la prensa de entonces. Y continuar la indagación porque una de las consecuencias más complejas está en la llamada violencia, que enfrentó a conservadores y liberales, con atentos, amenazas, desplazamientos, muertes, inestabilidad gubernamental. En síntresis, son muchos los tópicos que tendrían que estudiarse, entre ellos, el lenguaje utilizado para contar lo que estaba pasando.    

En fin, esta corta reflexión es solamente para expresar que nos inquieta lo que pasó hace setenta años y lo que está sucediendo ahora, centrando nuestra mirada, desde los medios de comunicación que hoy son más, más modernos y con mayor capacidad de cobertura. ¿Qué podemos decir y qué esperamos?

lunes, 19 de marzo de 2018

UN NUEVO AÑO DE EL ESPECTADOR

Este jueves 22 de marzo, EL ESPECTADOR, periódico fundado en Medellín, en 1887, cumple un año más de vida, que no ha sido ni será nunca muy fácil, porque defender las libertades públicas y los derechos fundamentales relacionados con la palabra, siempre será una tarea bastante complicada, por muchísimas razones. No obstante, cada año que pasa, son muchas las satisfacciones que se acumulan en la fatiga cotidiana. Por eso, nunca se podrá claudicar frente al gran compromiso que se tiene ante la sociedad y ante el mundo, de defender los principios de la democracia liberal, que aunque no puede garantizar al máximo que todos viviremos en medio de condiciones menos desiguales, sí es posible adelantar muchas acciones en bien de mejores niveles de vida y de acceso a servicios básicos que todo ser humana necesita.

Este cumpleaños, que coincide con un proceso electoral bastante trascendental, porque el 28 de mayo tendremos la primera vuelta para la escogencia de presidente de la república. Tal acontecimiento, nos debe llamar para reflexionar con toda sinceridad qué nos espera para los próximos cuatro años, después de un gobierno que por ocho años, dirigió el país, y muchas de sus decisiones aún están pendientes de producir los resultados que todos esperamos. Por ejemplo, entre los varios asuntos que están sobre el tapete, tenemos la continuación del proceso de paz y las conversaciones con el otro grupo insurgente, ejército de liberación nacional, en el vecino país del Ecuador. 
 
El nuevo gobierno, que saldrá de los candidatos ya inscritos, debería de parte de los aspirantes, fijar posiciones en forma clara y concreta, para desde ahora, tener suficiente ilustración, de manera que tal decisión influya en los ciudadanos, porque sí necesitamos, desde ahora, conocer cuál es la postura de cada candidato y sobre la misma, tomar la determinación que se considere más adecuada.  

En fin, son muchos los asuntos que quedan pendientes. Sin embargo, para mantenernos en el motivo de celebración de un nuevo año de labores de EL ESPECTADOR, desde la perspectiva del quehacer periodístico, es el momento para que renovemos el espíritu liberal que ha orientado este medio de comunicación, que enriquece la diversidad y la pluralidad, ambas tan inseparables y tan necesarias para que podamos decir que en Colombia, seguirmos, a pesar de otras opiniones, por el sendero de un país que crece y se desarrolla y tiene planes para el inmediato y para el futuro, cuyas realizaciones comprometen a todos, porque somos todos, quienes con nuestra conducta, con nuestro trabajo y con el modesto apoyo, como contribuimos a construir un mañana mejor para la sociedad colombiana. 


lunes, 26 de febrero de 2018




NO INCURRIR EN LA JUSTICIA ESPECTÁCULO

Las dos noticias de la semana que termina, que es la penúltima del mes de febrero de 2018, están relacionadas con los posibles testaferros del grupo desmovilizado de la guerrilla de las FARC, y el anuncio de un proceso contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez por posible manipulación de testigos. Ambos casos, no podemos negarlo, son de interés nacional. En el primero, porque si se prueben, las hasta ahora presuntas conductas delictivas, algunos miembros de dicha agrupación subversiva, ya desmovilizada y legalizada como movimiento político, perderían beneficios judiciales y serían procesados con las normas ordinarias y, si hay lugar a sanciones, éstas serían bastante drásticas. En el caso del doctor Álvaro Uribe Vélez, porque sería un proceso de enorme trascendencia, tanto por las posibles conductas cometidas, como porque el procesado tiene el rango de expresidente de la república, frente al senador Iván Cepeda del partido Polo Democrático, que es de oposición.   

Aquí, lo que nos convoca a la reflexión, que debe ser bastante seria y permanente, es tanto de parte de las autoridades como de los medios de comunicación, frente al derecho de la sociedad de ser bien y adecuadamente informada. En cuanto a las autoridades, porque muchas veces, sus declaraciones, que deberían hacer parte de la reserva, las expresan en forma pública y con grandes anuncios de lo que está por venir. De esa manera, crean expectativas y hasta generan suposiciones de lo que está por conocerse, conductas que en lugar de beneficiar, con toda seguridad van a afectar a la investigación que apenas está empezando. Respecto a los periodistas y medios de comunicación, porque estimulan a los mismos, para que por cuenta propia, hagan y en forma paralela, otra investigación y ésta, muchas veces se entrega por capítulos, situación que también crea otras expectativas y más suposiciones o invenciones que, finalmente, también afectará una investigación seria y rigurosa, como debe ser.

Y podíamos agregar más argumentos, todos desde la perspectiva negativa, que aconsejan que en estos casos, tales conductas deberían evitarse y hacerse siempre en todos los casos, sin importar los personajes que estén involucrados, porque ese es el gran propósito que garantizará en Colombia, que todo el proceso investigativo cuente con reglas claras, precisas, imparciales  y concretas, de manera que los funcionaros de la rama judicial, competentes para investigar y sancionar, procedan siempre en la mismas forma, cuya conducta es la que se constituye en el deber ser de un asunto tan delicado como es la administración de justicia.

Por consiguiente, nuestro llamado, que es reiterado en esta oportunidad, espera que contribuya a mermar el tinte de espectáculo de la justicia, que está rodeando los dos caso que mencionamos y que, en consecuencia, tanto las autoridades como las personas vinculados a los procesos y los periodistas y medios de comunicación, asuman y mantengan la conducta sensata  que corresponde en éstos y en casos similares, y que sea una conducta permanente para evitar que la sociedad, muchas veces, movida y estimulada por el morbo informativo, exija que todos los días, haya más información de cómo va y qué habrá de nuevo en cada situación judicial, lo que a la vez genera, el otro juicio paralelo de la sociedad, frente a noticias que deberían ser más cuidadosas en sus contenidos.  

lunes, 5 de febrero de 2018


EL SIGILO PROFESIONAL Y LA RESPONSABILIDAD LEGAL

Estamos ante dos temas que son recurrentes en nuestro medio periodístico. Por eso, a pesar de los muchos y profundos debates que se han dado, no tiene sentido que todavía haya fallos, como el reciente de la Corte Suprema de Justicia, que desconoce la trascendencia y el significado del sigilo profesional, que como garantía constitucional y derecho fundamental para los profesionales de nuestra actividad periodística, ha sido reconocido y valorado para el adecuado ejercicio profesional.

Consideramos que no tiene sentido que repitamos los mismos argumentos para insistir en la protección del sigilo profesional, pero sí podemos recordar que está estrechamente ligado a otro asunto que también tiene su gran trascendencia como el relativo a la responsabilidad legal. Porque, para empezar, el amparo del sigilo profesional no significa que el periodista pueda hacer afirmaciones que podrían afectar gravemente derechos de otra persona, y el perjudicado no tenga acciones legales para reclamar y demostrar que tales aseveraciones son falsas, y sin que en las investigaciones judiciales que se hagan, se tenga que obligar a dar a conocer cuál es la fuente que, como sigilo profesional se protege. 

Recordemos que todos somos responsables de nuestros propios actos y hasta en ciertos casos, de los que realicen personas que estén bajo nuestra responsabilidad. La misma Constitución Política y las leyes regulan esta materia, ya que si no fuera de esa manera, entonces, nadie tendría que ser cuidadoso de su conducta y por ello, diría y haría lo que quisiera, sin que nadie pudiera reclamarle.

Situación similar ocurre con el mandato constitucional que ordena que en Colombia no habrá censura. En principio, muchos creen que estamos ante una patente de corso, es decir, que se puede hablar de lo que se quiera o hacer afirmaciones graves contra personas determinadas sin que pase nada, porque como no hay censura, nadie puede impedirle a otro que se hable. 

Por eso, es necesario aclarar que en Colombia no hay censura, pero sí existe la responsabilidad legal posterior al contenido de los mensajes, porque cuando éstos son ofensivos, o en ellos se hacen denuncias concretas, por ejemplo, que una persona determinada ha cometido delitos, el afectado tiene todo el derecho a reclamar y pedir que se aclare su situación y si es procedente, que se hagan las respectivas denuncias, se investiguen las afirmaciones y sin que para nada se impida que las libertades públicas para informar y expresarse sean libres, pero siempre responsables.

En otras palabras, tanto el ejercicio del sigilo profesional, como la garantía de que no habrá censura, tienen como complemento necesario y esencial, la exigencia de la responsabilidad legal, porque si ésta no existiera, viviríamos en un sociedad caótica, sin controles, sin comportamientos ponderados, sin respeto del uno por el otro. De esa manera nos acercamos a otro tema que se integra en esta corta reflexión, en el sentido de que solamente en un sistema democrático será posible que convivamos y ejerzamos nuestros derechos y nuestros deberes, con la presencia de la autoridad, como garante de que los derechos y los deberes están unidos y son inseparables, pero también generan responsabidades.

sábado, 27 de enero de 2018

LAS GRANDES POLÉMICAS AL INICIO DE 2018

En medio de la agitada campaña electoral, apenas empezando el año 2018, surgen temas que, necesariamente, tienen repercusión en los medios de comunicación. De su tratamiento, dependerá que se mermen los espíritus y, sobre todo, que haya un poco de serenidad para hablar acerca de los mismos y de las personas que tienen relación con tales acontecimientos. En concreto, frente al derecho al silencio que ha invocado la periodista Claudia Morales y al error de la Corte Suprema de Justicia en torno a la no protección al sigilo profesional, tenemos dos grandes debates que, seguramente, dejarán grandes enseñanzas para todos, si realmente, estamos atentos y valorando los argumentos que habrá de las distintas y plurales voces de nuestro medio. Y en el centro, el papel de los periodistas y de los medios de comunicación, que contarán lo que digan las partes.

Acerca del derecho al silencio, cada persona tendrá su punto de vista, respetable, sin que necesariamente se tenga que compartir o, en caso de no estar de acuerdo, que el otro tenga también el derecho a explicar su posición. Porque, sobre todo, cuando se trata de asuntos que corresponden a la esfera personalísima, con mayor razón, se requerirá prudencia. Estas palabras son apenas un acercamiento a un asunto que es bastante grueso y extenso, y de varios aspectos, porque en cuando vincule a otras personas, la situación será más compleja. Por tanto, esperemos un poco y estemos atentos. En relación con el sigilo profesional es mucho lo que podemos decir, también desde distintos temas, porque se trata de una garantía y al mismo tiempo, de un derecho fundamental que invocamos quienes estemos expuestos a su vulneración. Por consiguiente, desde la perspectiva jurídica es mucho lo que habrá para decir, porque es abundante la jurisprudencia y la doctrina, tanto nacional como internacional que tenemos. 

Precisamente, el magistrado colega, ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO, nuevo vicepresidente de la Sala Civil de la Corte dijo que el fallo de la acción de tutela que afecta al periodista de la revista Semana es un error humano, es un error de hombre, que con seguridad la Corte Constitucional corregirá. Sin embargo, consideramos que frente a una gran tradición colombiana, en tan trascendental campo del periodismo, la decisión de la Corte Suprema deja un mal sabor porque no tiene sentido que si un acción de tutela, que hasta carecía del requisito de inmediatez, se haya tramitado y acogido su pretensión. Por eso, nos preguntamos qué pueden esperar, en especial, las personas que no cuentan, como los periodistas, con los medios de comunicación, para dar a conocer tales irregularidades, porque en tales circunstancias, con seguridad se cometerán muchas injusticias, que jamás se remediarán.

En síntesis, estaremos pendientes para comentar y pedir, con suma insistencia, serenidad, argumentos y respeto por la diferencia.