domingo, 20 de enero de 2019

¿ POR QUÉ NO CESA LA VIOLENCIA EN COLOMBIA?

Es una lástima permanente que en Colombia no cesa la violencia, a pesar de las campañas constantes que pretenden por un cambio cultural para que convivamos con la diferencia pero sin violencia, y siempre utilizando la palabra, como el medio más adecuado para discutir las diferencias que son normales en cualquier relación social, y encontrar puntos para compartir.

El anterior enunciado lo hacemos porque el pasado jueves 17 de enero de 2019, un poco después de las nueve y media de la mañana, estalló un carro bomba en la escuela de policía de Bogotá, General Santander, con un saldo de 21 muertos y más de 60 heridos. Tan grave acontecimiento ha originado muchos pronunciamientos locales, nacionales e internacionales de distintas instituciones y una marcha en las principales ciudades del país, que tuvo lugar este domingo 20 de enero, como una forma más de rechazar lo sucedido y pedir por el respeto a la vida y por la búsqueda incesante de la paz negociada, que tanto falta nos está haciendo.

Los medios de comunicación, en forma destacada, han informado sobre este luctuoso acontecimiento, y de manera reiterada han unido sus voces para pedir que cese la violencia y se dialogue con el otro, pero siempre con mucho respeto por las diferencias, y con el ánimo de superar la confrontación armada que nunca traerá beneficios para los asociados, sino dolor y desespero.

Por todo lo antes dicho, nosotros, también en forma modesta, nos unimos para pedir que prontamente haya una puerta abierta para el diálogo, y con condiciones claras y concretas, y veeduría para estar pendiente y vigilar el cumplimiento de los compromisos de las partes comprometidas en las conversaciones. Porque son muchísimas las razones para que hallemos una salida a la actual situación, y la más sensata en, sin lugar a dudas, la negociada, de manera que si se alcanza una tregua en frente a todo tipo de atentados, con plena certeza que se respirará otro aire que será beneficioso para todo el país.

Por eso, es una nueva ocasión para pedir a todos los medios de comunicación que unan sus esfuerzos para pedir, casi que diríamos para exigir de todas las personas que tienen responsabilidades en el proceso de diálogo, para que cuanto antes propongan y escojan garantes que establezcan, de manera clara y concreta, los pasos que habría que dar y caminar hacia la paz. Recordemos que estamos ante una gran responsabilidad de los medios de comunicación como voceros y delegados de la sociedad.
 


martes, 1 de enero de 2019

DOS TEMAS PENDIENTES ESTE AÑO PARA EL 2019

En el vasto campo de las comunicaciones, tenemos dos proyectos de ley que tuvieron trámite este año pero quedaron pendientes para el 2019. Nos referimos a las iniciativas para la reglamentación del ejercicio del periodismo y de las comunicaciones, y para actualizar la regulación sobre las telecomunicaciones. Sobre el primer proyecto de ley que está pendiente del segundo debate, debemos afirmar que tiene aspectos delicados que deben aclararse a tiempo para evitar que por medio de futuras demandas, tal norma sea declarada inconstitucional. En concreto, nos referimos al asunto sobre quiénes son los competentes para el ejercicio profesional y, en consecuencia, quiénes quedarían excluidos. Porque sobre este tópico tenemos un antecedente jurisprudencial que es la sentencia de constitucional C-087 de 1998, que a la luz de la Carta Magna de 1991, declaró inexequible la Ley 51 de 1975, que regulaba el ejercicio del periodismo, norma que antes fue declarada constitucional, pero de acuerdo con la Constitución Política de 1886.   

Recordemos que el artículo 20 de la Carta de 1991, dice en su primer inciso que "Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, y la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios de comunicación". Desde entonces, la Corte Constitucional considera que cualquier regulación que limite el ejercicio del periodismo es contraria a la Carta de 1991. Nosotros, sin embargo, siempre hemos sostenido que en tal tesis, existe un grave error de fondo, porque el citado artículo 20, en su primer inciso, debe entenderse que todo el mundo tiene o es titular del derecho a la información o derecho a la libertad de expresión o derecho a la libertad de palabra. Sin embargo, por ser titular de ese derecho, no significa que autómaticamente, todo el mundo es periodista o comunicador o informador. No lo es porque para el ejercicio del periodismo se requieren competencias académicas o intelectuales, que no las tiene toda persona por ser titular del derecho fundamental a la libertad de palabra.

Por consiguiente, nuestra sugerencia consiste en que la futura ley, debe esencialmente, precisar en qué consiste el quehacer periodístico, qué competencias son necesarias para su adecuado ejercicio, cuáles son las responsabilidades sociales, jurídicas o éticas por las que responde el periodista. Cuando se haya establecido este trabajo profesional, la persona que quiera ser periodista, deberá conocer el contenido de la norma para saber si cumple las exigencias de ese quehacer periodístico y, entonces, siendo consciente de tales requisitos, el interesado podrá reclamar como un derecho suyo, el ser competente para el ejercicio del periodismo. Por tanto, en esas condiciones, la futura ley no excluye, en forma anticipada a nadie, sino que fija las condiciones para que la persona interesada sepa si de verdad es periodista.

Muy distinto es afirmar que todo el mundo es titular y tiene el derecho a la libertad de palabra o libertad de expresión y que nadie se lo puede impedir, a decir que como tiene libertad de palabra, por ese solo hecho ya es periodista. 

El segundo proyecto de ley, que es sobre la actualización de las telecomunicaciones, está aplazado porque es indispensable que dicha iniciativa sea consultada y debatida en otros escenarios académicos, gremiales, empresariales y universitarios, ya que abarca asuntos como la radio y la televisión, que tienen un gran desarrollo, tanto tecnológico como académico
 
Por todo lo anterior, despedimos el 2018 con este breve comentario, con la esperanza de que en el 2019, sean iniciativas ajustadas y de ellas, tengamos buenas leyes, y que se utilice el tiempo que sea necesario para cumplir estos exigentes propósitos. ¡Feliz 2019!

domingo, 9 de diciembre de 2018


BELISARIO BETANCUR, COMO PERIODISTA Y GOBERNANTE

Con motivo de la muerte de quien fue presidente de Colombia entre 1982 y 1986, consideramos conveniente y necesario hacer una breve referencia a su faceta de periodista y dentro de ella, como gobernante, porque Belisario Betancur Cuartas, como podríamos decir de todos los jefes de Estado de Colombia, se han destacado como escritores y, especialmente, como periodistas, ya que esta actividad les ha permitido estar involucrados en la vida de un medio de comunicación y dirigirlo, para defender las ideas de un partido o de un movimiento político y, sobre todo, para hacerse conocer ante la opinión pública.

Sobre la vida de Belisario Betancur es mucho lo que se ha escrito y un aspecto esencial consiste en que desde muy joven tuvo inclinación por las letras y poco al ejercicio del derecho, a pesar de tener esa formación. Sabemos que estuvo vinculado y escribió mucho en el periódico El Siglo, defensor de las ideas del partido conservador, fundado por Laureano Gómez, quien también fue presidente de la república. Igualmente colaboró con el suplemento del periódico El Colombiano, llamado Generación, cuyo gran contenido hacía alusión a temas literarios. Fue fundador del seminario La Verdad y la revista Prometeo. En Antioquia, fue gran editorialista del periodico La Defensa, de orientación conservadora. Le tocó vivir y ser actor en una época de muchos problemas políticos, luego de una corta hegemonía del partido liberal entre 1930 y 1946, cuando, precisamente, ganó las elecciones presidenciales el partido conservador con el candidato Mariano Ospina Pérez, que gobernó hasta 1950, con el congreso cerrado y censura para los medios de comunicación.

Precisamente, sobre esta tarea tan importante, el investigador Gabriel Fonnegra, autor del libro La Prensa en Colombia. ¿Cómo informa? ¿De quién es? ¿A quién sirve?, publicada en 1984 en Bogotá, dice, cuando se refirió a la difícil situación que se vivía en Colombia, después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril, lo siguiente, expresado por Belisario Betancur: "El estado de sitio es la natural defensa contra los excesos que son comunes en nuestras costumbres políticas, contra el desafuero de los grupos banderizos, contra la vehemencia oratoria de nuestros conductores y contra la libertad excesiva de prensa". Página 36.  

Podemos agregar que entre 1948 y 1958, la prensa y la radio de entonces, y las pocas revistas que existían, sufrieron la censura. Se restableció la llamada libertad de prensa, en el primer gobierno del frente nacional que fue de 1958 a 1962, en manos de otro gran periodista y defensor de las libertades públicas, Alberto Lleras Camargo.

Mientras pasaba el tiempo, Belisario Betancur seguía como dirigente político y periodista, que escribía constantemente y, desde la ventana del periodismo, se asomaba a la presidencia de la repúiblica, cuya primera candidatura fue en 1970.

Ya como presidente, Belisario Betancur dijo que prefería una prensa desenfrenada a una prensa censurada. Y debemos recordar que, infortunadamente, antes de la Constitución Política de 1991, los presidentes de la república, acudieron en forma permanente a la figura del estado de sitio y una de las primeras medidas que tomaban era sobre el control a la prensa, la radio y luego a la televisión. Tal circunstancia le tocó a Belisario Betancur al decretar el estado de sitio el 1 de mayo de 1984, al día siguiente del asesinato de su ministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla. Entonces se hicieron llamadas a los medios de comunicación porque se vivía una época de mucho terror, en especial, por la naciente acción de los grupos del narcotráfico. Y por otras dificultades, como la toma del palacio de justicia por el grupo insurgente M-19, la entonces ministra de Comunicaciones, Nohemy Sanín, en lugar de no obstaculizar la actividad de los medios de comuncación, entre ellos, la televisión, que informaban sobre dicha toma guerrilla, ordenó suspenderla y pasar un partido de fútbol.

Sin embargo, podemos afirmar que, en general, en su gobierno, Belisario Betancur, a pesar de las dificultades de orden público y de los graves problemas que afrontó se respetó la clásica libertad de prensa o de expresión, y asi, los medios de comunicación cumplieron, sin mayores obstáculos su tarea profesional.
    

lunes, 19 de noviembre de 2018

EL VANDALISMO Y LA VIOLENCIA EN LAS MARCHAS ESTUDIANTILES

El pasado 15 de octubre, tuvimos la oportunidad de escribir sobre las marchas estudiantiles y su relación con el derecho a la libertad de expresión. Dijimos que en ellas, habíamos observado un comportamiento pacífico y que los reclamos para la financiación de las universidades públicas constituía un argumento serio para que el gobierno reconociera que se trata de un asunto delicado y de mucha trascendencia para el futuro de Colombia.

Pero la semana que termina, cuando hubo nuevas marchas en distintas ciudades del país, éstas fueron empañadas por el vandalismo y la violencia. Los mismos convocantes y los estudiantes expresaron su rechazo porque para reclamar no es necesario usar la violencia, ni irrespetar a la policía, ni pintar los buses de transporte público, ni dañar bienes que están al servicio de la comunidad. Aunque algunas voces dijeron que la fuerza pública se excedió con los gases lacrimógenos y los bolillos y hasta ingresó a las instalaciones de la Universidad Nacional, Seccional de Medellín. Frente a estos actos, siempre habrá que reclamar cordura de todas las partes.

Nosotros insistimos en que la financiación de la educación superior debe ser un compromiso permanente del gobierno, tanto nacional, como en los departamentos y en los municipios, porque el dinero que se invierta en más oportunidades de educación siempre será bien utilizado y sus efectos también serán muy positivos. Y ya dijimos que necesitamos que desde la infancia haya el mayor cuidado para que las actuales y las futuras generaciones adquieran normas de comportamiento que poco a poco, vayan cambiando una sociedad de violencia por una sociedad respetuosa del otro, y pacífica, sin dejar de reconocer que en muchos aspectos, siempre habrá diferencias ideológicas.

Por tanto, no sobran las reflexiones y la insistencia en que cuando sea indispensable expresar desacuerdos, que son apenas naturales en un sistema democrático, se empleen medios civilizados y pacíficos, de manera que se pueda escuchar a quien tenga un pensamiento diferente o un argumento contrario al defendido, porque a lo mejor, puede tener mayor sustento que el nuestro. Precisamente en la pluralidad y en la diversidad está la riqueza de la libertad de palabra. Y en la medida en que la ejerzamos siempre con razones, jamás habrá lugar a la barbarie que algunas veces trata de impedir el ejercicio de la libertad de expresión y de provocar situaciones de violencia que debemos insistir, deberían estar superadas.

Como estamos próximos a terminar el año, entonces, que sea la ocasión para prepararnos a vivir estos días, llenos de entusiasmo y alegría, con la esperanza de tener una navidad y un año nuevo, llenos de paz, convivencia, alegría y convivencia en la familia y en la sociedad.

lunes, 5 de noviembre de 2018


EL ABUSO DEL WHATSAPP

Todos sabemos que las nuevas tecnologías, en el vasto campo de las comunicaciones, constituyen una gran revolución que cada día aporta más para lograr que el mundo entero esté conectado con el planeta. Y podemos agregar que sin mayores costos nos comunicamos con los seres queridos, colegas, amigos y demás personas cercanos o aun lejanas a nuestro entorno, sin importar en lugar donde estén ellos o donde nos encontremos nosotros, ni el horario de cada región. Y así, podíamos seguir sumando más beneficios que, seguramente, con el transcurso del tiempo han de aumentar. Estamos, pues, en el terreno positivo, sobre el que no tenemos dudas y podemos afirmar que todos estamos de acuerdo. Pero al mismo tiempo, es necesario que pensemos en sentido contrario. Es decir, en el aspecto negativo, cuando, como en el caso del whastsapp, abusamos de este valioso medio de comunicación y en ese sentido, es en el que nos proponemos hacer esta reflexión.

Dos noticias recientes nos cuentan del grave abuso del whatsapp, cuando se informó sobre dos personas, una de ellas, acusada de haberse robado un niño y la otra, de violador de menores. En este caso, muchas personas, sin tener certeza de lo ocurrido, tan pronto recibieron el mensaje, lo remitieron a su grupo y éste, hizo lo mismo. Cuentan las mismas noticias que uno de los acusados murió por los golpes que recibió y el otro, seguía hospitalizado por las lesiones que recibió. Este corto relato nos permite referirnos a varios asuntos al mismo tiempo, siendo el más delicado, el abuso que se hace del whatsapp, ya que de esa manera, se están cometiendo varios delitos a la vez, que afectan a personas que, de todas maneras, así hayan actuado al margen de la ley, gozan del principio de la presunción de inocencia y, además, son las autoridades competentes las que tienen las facultades para proceder contra los posibles autores de delitos y si es del caso, hacer efectiva la detención la y presentación ante el fiscal del caso.

También todos sabemos que las personas tienen derechos y deberes. Sobre los primeros, cada uno sabe que se respetan frente a los demás, y a la vez que ellos, son conscientes de observar una conducta similar ante el otro. Y en relación con los deberes, con mayor razón, todos debemos actuar respetando a los demás. Por consiguiente, ninguna persona tiene atribuciones para difundir mensajes, sobre cuya veracidad se carezca y, sobre todo, sin que previamente haya intervenido la autoridad.

Es el momento preciso para referirnos a la enorme cantidad de mensajes que se conocen por medio de las redes sociales sin que sean solicitados. Y con toda certeza, que muchos son totalmente falsos. Otros, como en los dos casos a los que nos hemos referido, nunca se confirmaron. En otras palabras, con tales procedimientos, estamos olvidando y quizá violando los derechos de las personas, especialmente, los que están relacionados con su ser y que son los más conculcados por las redes sociales, entre ellos: el buen nombre, el habeas data, la intimidad, la privacidad, la figura, la dignidad, la honra, el honor, el retrato, las comunicaciones personales, el libre desarrollo de la pesonalidad, la libertad de expresión y la libertad religioso, entre los más conocidos.

En síntesis, estamos urgidos de una llamada de atención y al mismo tiempo de una reflexión para evitar que hacia futuro, este tipo de acontecimientos reprochables, vuelvan a ocurrir. Y también para pedir a las autoridades que hagan todo lo que esté a su alcance para prevenir, combatir y sancionar estas conductas.

Terminamos con parte del editorial del periódico El Espectador del miércoles 31 de octubre de 2018, página 22, cuya parte final, dice: "¿Qué podemos hacer para combatir la desinformación? Un primer paso puede ser dado por Facebook, dueño de Whastsapp, al establecer mejores mecanismos para rastrear el origen de las cadenas. Si esto existiera, las autoridades podrían perseguir a las personas que inicien los rumores.

Otro paso, mucho más difícil, pero también urgente, es alfabetizar a la población colombiana sobre las buenas prácticas en internet. Deben existir campañas nacionales que les hablen a las personas cómo manejar la información que reciben: desde los colegios hasta espacios ocupados por personas adultas que hoy tienen acceso a muchas fuentes de noticias falsas y no son conscientes de los riesgos.

La violencia suele ser una manifestación de la confusión y la frutración. Ante eso, la claridad de las conversaciones nacionales son la única herramienta".
 

lunes, 29 de octubre de 2018


LA DECLARACIÓN DE SANTA, ARGENTINA Y SU RELACIÓN EL CON DERECHO A LA INFORMACIÓN



Por la trascendencia de la siguiente decisión, la transcribimos textualmente:

“La Junta de Directores y la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa reunidas en Salta, Argentina, el 22 de octubre de 2018 aprobaron la Declaración de Salta sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital.

La Junta de Directores y la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa reunidas en Salta, Argentina, el 22 de octubre de 2018 aprobaron la Declaración de Salta sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital.

Sociedad Interamericana de Prensa

DECLARACIÓN DE SALTA

Sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital

Preámbulo

La Declaración de Chapultepec constata la fe en la democracia y en el ejercicio de las libertades de expresión y de prensa como forma para alcanzar instituciones sólidas, desarrollo social, libertades públicas plenas y respeto a los demás derechos humanos.

El periodismo y los medios de comunicación son actores vitales de la libertad de expresión, más allá de las plataformas en las que operan. Son claves en la búsqueda de la verdad, en facilitar la cultura democrática y en empoderar a la ciudadanía para ejercer sus libertades y gozar del derecho a la información, como resalta la Carta de Aspiraciones de la SIP.

El desarrollo de internet y las tecnologías digitales profundizan un ejercicio más abierto, diverso y plural de las libertades de pensamiento, expresión y de prensa. Permiten compartir ideas, opiniones e información de modo multidireccional, interactivo e instantáneo y tener un mayor acceso a fuentes informativas.

El ecosistema digital ha generado nuevos espacios que empoderan a los usuarios para crear, difundir y compartir información. Todo ello contribuye a alcanzar las aspiraciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para que la libertad de expresión se ejerza sin limitación de fronteras y exenta de amenazas y violencia.

No obstante el impacto positivo de las tecnologías digitales de la información y la comunicación, las amenazas y los ataques a las libertades de expresión y de prensa provenientes de actores estatales y privados no han cesado. Los abusos y el mal uso de estas tecnologías han potenciado la censura, el bloqueo de contenidos, la vigilancia, el acoso, las campañas de descrédito y otros tipos de violencia contra usuarios, periodistas y medios de comunicación.

A estos abusos se suman desafíos en la era digital que también representan riesgos para las libertades de expresión y de prensa. Entre ellos, el exceso de regulaciones estatales, la diseminación maliciosa de desinformación, ataques cibernéticos de diverso origen, un nuevo entorno con actores que ejercen un poder sustantivo en la circulación de información y una preocupante brecha digital dentro de las sociedades y entre países.

Frente a los retos, quienes defendemos las libertades de expresión y de prensa, convencidos de que estas no son una concesión de las autoridades sino derechos inalienables de las personas y de que el acceso al internet es un principio fundamental, estamos llamados a proteger y promover el libre flujo de la información sin importar la plataforma por donde esta se propague.

Principios

1. Los derechos vinculados a las libertades de expresión y de prensa deben garantizarse por igual en el entorno digital y en el tradicional.

2. La legislación y las políticas públicas sobre internet deben estar dirigidas a garantizar que el espacio digital sea abierto, neutral, accesible para todos y apegado a los derechos humanos. Deben considerarse los puntos de vista de todos los actores al adoptar decisiones sobre internet.

3. Los gobiernos no deben inhibir con regulaciones las expresiones de interés público en el espacio digital, tampoco imponer sanciones agravadas por el hecho que sean manifestadas en dicho espacio. Asimismo, los gobiernos no deben penalizar la crítica, la información o la protesta en contra de los funcionarios públicos sobre asuntos de interés público o contra personas que voluntariamente se exponen al escrutinio de la sociedad. En caso de reclamos de carácter civil debe probarse que se actuó con real malicia.

4. Toda restricción y sanción ulterior que afecte el derecho a difundir, compartir o divulgar información e ideas en internet debe ser establecida por ley, de acuerdo a las condiciones establecidas en la Convención Americana de Derechos Humanos.

5. El bloqueo y filtrado de contenidos por control estatal en el espacio digital constituye censura previa de acuerdo a lo establecido en la Convención Americana de Derechos Humanos.

6. Los Estados deben garantizar a quienes cumplen la función de informar un ambiente libre de violencia y amenazas en el espacio digital. Las agresiones deben ser investigadas con prontitud y sancionadas apropiadamente.

7. Las autoridades no deben utilizar mecanismos de vigilancia digital para vulnerar las libertades y la privacidad de los ciudadanos, salvo en casos en que se persiga un fin legítimo acorde a lo establecido en las convenciones sobre derechos humanos. La vigilancia masiva no es aceptable en ningún caso.

8. Las leyes deben garantizar el derecho a proteger la identidad de las fuentes confidenciales de los periodistas y deben permitir el uso de herramientas de encriptación o cifrado. También deben respetar el derecho de las personas al anonimato.

9. La supresión o desindexación de información sobre hechos de interés público atentan contra el derecho ciudadano a informarse y preservar la memoria colectiva. La protección de datos personales y a la privacidad de las personas son derechos fundamentales, pero no deben restringir ni limitar la circulación de información de interés público.

10. La diseminación maliciosa o deliberada de desinformación por parte de actores estatales o privados puede afectar la confianza pública. La desinformación no se debe combatir con mecanismos de censura ni sanciones penales, sino con la adopción de políticas de alfabetización noticiosa y digital. Los intermediarios tecnológicos deben adoptar medidas de autorregulación para prevenir la diseminación deliberada de desinformación.

11. Los gobiernos no deben imponer responsabilidades legales a los actores del ecosistema digital por los contenidos de interés público generados o compartidos por terceros en sus plataformas.

12. Los actores del ecosistema digital deben lograr un balance adecuado entre la libertad de expresión, los derechos de autor y la propiedad intelectual, así como respecto a los beneficios que puedan generar los contenidos en dicho ecosistema. También deben evitar prácticas abusivas que puedan afectar la competencia, la innovación y el libre flujo de la información.

13. Los intermediarios tecnológicos deben comprometerse con el respeto y la promoción de la libertad de expresión y no deben ceder ante presiones de gobiernos u otros grupos de poder. Sus políticas y criterios que puedan restringir la circulación de contenidos deben ser claros y transparentes. Asimismo, deben adoptar buenas prácticas para resguardar los datos personales y la privacidad de las personas que utilizan sus plataformas y servicios. En todo caso, deben disponer de mecanismos de denuncia accesibles a quienes puedan verse afectados en el ejercicio de sus derechos.

Bajo esta Declaración de Principios y con el espíritu de la Declaración de Chapultepec, reafirmamos que la lucha por las libertades de expresión y de prensa es esencial para la democracia y el bien común: "Defenderlas día a día es honrar nuestra historia y dominar nuestro destino".

lunes, 15 de octubre de 2018


LAS MARCHAS ESTUDIANTILES Y EL DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El pasado miércoles 10 de octubre de 2018, se realizó la marcha estudiantil nacional para pedir al gobierno nacional más recursos económicos para poder cubrir las crecientes y urgentes necesidades de las universidades públicas. Estamos ante un asunto que es de inmensa trascendencia porque todos sabemos que cada año, son más los bachilleres que buscan un cupo para poder cursar su carrera profesional. Y la inmensa mayoría tienen que acudir a las universidades del Estado, principalmente por razones de orden económico.  También sabemos que un alto porcentaje de jóvenes aspirantes no alcanzan el anhelado cupo y quedan por fuera. Ahí surge el primer interrogante sobre qué hará esta nueva generación y qué le brinda el medio en que vivimos. Es un potencial muy grande de talentos que se quedan sin nada en sus manos.

Igualmente, sabemos que las universidades e instituciones públicas trabajan por crear nuevos programas y ofrecer oportunidades, pero estamos también ante una labor que demanda muchos recursos económicos y cada vez deben ser más, porque de lo contrario, los nuevos proyectos no podrán avanzar. En fin, mucho es lo que se puede decir sobre las necesidades que aumentan cada año para que el país pueda atender las aspiraciones de la juventud colombiana.

Ahora, frente a las manifestaciones estudiantiles que tuvieron lugar en todo el país, la semana que termina, son, asimismo, muchos los aspectos que se pueden analizar, desde las justas reclamaciones para que tales instituciones crezcan y ofrezcan oportunidades a nuestra alta cifra de jóvenes hasta el desarrollo mismo de las marchas. Y en ese aspecto es en el que queremos detenernos porque estamos ante un derecho fundamental relacionado con la libre movilización y  la libertad de expresión.

En Colombia y sin lugar a equivocarnos, un alto porcentaje de personas rechazan cualquier manifestación de violencia. Estamos hastiados de las noticias que tienen relación con un fenómeno que debería disminuir cada día y en todos los lugares y en todas las relaciones humanas. Porque no es nada nuevo decir que la violencia siempre generará más violencia, y lo que todos anhelados es un país, donde la gente pueda vivir con mayor tranquilidad.

Por lo anterior, esta es la ocasión para destacar el comportamiento pacífico, culto, argumentativo, respetuoso y podríamos agregar más calificativos sobre la conducta observada en las manifestaciones de los estudiantes en toda Colombia, y sobre todo, porque lo hacían en ejercicio del derecho a la libertad de expresión y por otro derecho fundamental como es la educación. Igualmente, sobran las razones para insistir en la necesidad de ofrecer siempre y en más cantidad y calidad, cupos para la educación en todos los niveles. 

En síntesis, el ejemplo observado en estas movilizaciones nos estimulan para decir siempre que cuando hablamos, cuando protestamos, cuando pedimos, cuando rechazamos, cuando utilizamos la palabra, que ella sea el reflejo de contenidos sensatos, llenos de argumentos, expresados con mucha claridad, porque en la medida en que procedamos de esa manera, estamos aportando lo que nos corresponde para transformar, poco a poco este país, especialmente, porque ese es el ejemplo para las nuevas generaciones porque con seguridad si continuamos este sendero, los cambios se irán apreciando para la convivencia pacífica con la diferencia pero sin violencia.