lunes, 6 de agosto de 2012

EL SÁBADO 4 DE AGOSTO, NO CELEBRAMOS NI EL DÍA DEL PERIODISTA, NI EL DÍA DEL COMUNICADOR: ¿QUÉ PASÓ?

En Colombia, la Ley 1016 de 2006, estableció el 4 de agosto de cada año, como el "Día Clásico del Periodista y del Comunicador", como un homenaje al llamado "Precursor de la Independencia, Antonio Nariño", quien tradujo y difundió los derechos del hombre y del ciudadano, valioso documento de la revolución francesa de 1789. Valdría la pena, como dicen ahora, releer y reinterpretar esta  proclama, y comparar todo su contenido con las diversas situaciones que vivimos en Colombia, en los países vecinos y ojalá, en el mundo entero. Con toda seguridad, que nos encontraríamos grandes sorpresas.

Pero sin salirnos de la Ley 1016 de 2006, consideramos y así lo reiteramos que estamos ante una norma de carece de eficacia jurídica, que es un mero y clásico saludo a la bandera, que sus escasos efectos placebos ya pasaron y, que por tanto, necesitamos replantear el interrongante: ¿entonces, qué debemos hacer?

Lo primero que consideramos pertinente es pensar, con toda la seriedad del caso, que aún nos faltan leyes muy importantes para desarrollar mandatos de la Carta de 1991. En esta oportunidad, nos referimos a una ley estatutaria que regule el contenido del artículo 20, referente al derecho fundamental a la información, de manera que al hacerlo, despeje el camino para que otras leyes ordinarias, se ocupen de la parte meramente instrumental, para completar la tarea.






¿POR QUÉ NO SE CELEBRÓ EL SÁBADO 4 DE AGOSTO, EL DÍA DEL PERIODISTA Y EL DÍA DEL COMUNICADOR?

En Colombia, por la Ley 1016 de 2006, se estableció el 4 de agosto de cada año, como el "Día Clásico del Periodista y del Comunicador", como homenaje al "Precursor de la Independencia, Antonio Nariño", quien tradujo y publicó el documento de la revolución francesa de 1789: Los derechos del hombre y del ciudadano. Este valioso documento, vale la pena, como se dice ahora, reelerlo y reinterpretarlo, y aplicarlo a las actuales circunstancias de Colombia, de los países vecinos y del mundo entero. Seguramente, nos llevaríamos muchas sorpresas.

Pero siguiendo con la Ley 1016 de 2006, insistimos en que es una norma que carece de eficacia jurídica, que no deja de ser un simple "un saludo a la bandera" y que sus escasos efectos placebos, hacen parte de su historia. En lugar de regular, se excedió en su cobertura porque en ella cabía todo el mundo, pero sin las precisiones necesarias. Por eso, carecemos de la norma que nos hace falta, y habrá que luchar por ella. 

La anterior introducción nos sirve de base para afirmar que aún tenemos mandados de la Carta de 1991, que requieren de leyes que desarrollen su contenido. En esta oportunidad, nos referimos al artículo 20, el cual consagra hace el tránsito entre la clásica concepción de libertad de prensa o libertad de imprenta al derecho a la información. Dejamos, pues, atrás, el Estado Liberal de Derecho, que era un sistema de libertades individualistas y egoístas, porque sólo las podían gozar quienes tuvieran capacidad económico o intelectual, entre elllas, la libertad de prensa o la libertad de expresión. Se vivía en una sociedad de pocos ricos y de pocos alfabetas. En otras palabras, dejamos el individualismo y pasamos al universalismo, por cuanto en la actualidad -y en ese camino se avanza- ya no hablamos de exclusión sino de inclusión y de participación, con el gran referente del goce de todos de los derechos fundamentales.

Por consiguiente, necesitamos una buena ley estatutaria que regule en forma adecuada y precisa, el sentido, el alcance y los efectos prácticos de la nueva concepción sobre el derecho a la información. De esa manera, vendrán leyes ordinarias, que serán instrumentales y que harán relación a los medios prácticos para hacer eficaz dicho derecho.

Porque, si en Colombia, como lo prevé la ley 1341 de 2009, que transforma el anterior Ministerio de Comunicaciones en el actual Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, estamos haciendo el tránsito hacia la sociedad de la información, llamada también como la sociedad de la comunicación, o sociedad del conocimiento, o sociedad de la deliberación permanente, o sociedad del diálogo, necesitmaos que tales procesos, cuenten también con normas y programas que los impulsen, como es el caso de la alfabetización digital, por medio de "Colombia Digital" y de otras estrategias.

Con mayor razón, aquella ley estatutaria que regule el derecho a la información, hará claridad sobre el papel de cada persona en la sociedad de la palabra, y específicamente, originará la ley para sentar las bases sobre el ejercicio del peridismo, como profesión, y lo diferenciará de los otros mensajes  de la sociedad, como el de opinión o juicios de valor, del ideológico o de ideas, del muscial, del gráfico. En fin, quedará clara de la necesidad de cualificar a la persona que quiera ejercerlo, sin que dicha norma impida que quien desee hablar o escribir no lo pueda hacer, porque todos tenemos el derecho al uso de la palabra.

Y uno de los asuntos a los cuales deberá referirse es a los medios de comunicación, cuya creación es otro derecho fundamental, tan indispensable para el ejercicio, en general, del derecho a la información. En concreto, la nueva ley estatutaria demanda de un grupo de personas que aporten sus ideas para tener, también, una buena ley, y a partir de ella, la ley del periodismo, para poder celebrar el "Día Clásico", cuando, efectivamente, contemos con la norma que nos dé la dignidad que estamos reclamando hace ya bastante tiempo.

lunes, 30 de julio de 2012


HOMENAJE DE ENTRERRÍOS AL CIPA Y AL PERIÓDICO EL COLOMBIANO

Con motivo de los 50 años del CIPA y de los 100 años del periódico El Colombiano, el señor Alcalde del municipio de Entrerríos, doctor Alberto Pérez, donde nació el fundador de este periódico, les rindió, en nombre de la comunidad, un homenaje de reconocimiento, este domingo, 29 de julio de 2012.

Palabras del Presidente del Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales, Azael Carvajal Martínez.

Estamos celebrando con inmensa alegría los cincuenta años de vida del Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia, CIPA.


Y lo hacemos desde el municipio de Entrerríos, la cuna del gran hombre del periodismo de principios del siglo pasado, cuando el joven, aún menor de edad, porque no tenía los 21 años, para ser ciudadano, Francisco de Paula Pérez Tamayo fundó el 6 de febrero de 1912, el periódico El Colombiano.

Apenas habían pasado dos años, porque en 1910, tuvimos la primera reforma a la Constitución Política de 1886. Y uno de los aspectos que permitió este cambió, consistió en la escogencia de otro antioqueño que hace parte de nuestra historia, Carlos E. Restrepo, como presidente para el período de 1910 a 1914. Este presidente, consciente de las graves consecuencias de la guerra de los mil días, que dejó al país en una de sus mayores pobrezas y desastres, trazó el camino para, desde el periodismo, Colombia, reorientará su futuro, en todos los campos, pero especialmente, en los aspectos educativos y culturales.

Por eso, logró la ley que se llamó de régimen político y municipal, por la cual se le dio una gran participación a los ciudadanos para tener acceso a los documentos públicos, una de las formas que hoy llamamos como parte del derecho fundamental a conocer qué hacen nuestros gobernantes.

Por eso, nacieron otros periódicos que siguen en pié de lucha, como El Tiempo, en Bogotá, el 29 de enero de 1911. El Espectador, fundado el 22 de marzo de 1887, amplió su circulación como diario en Bogotá, a partir de 1915. Diario de la Costa, en Cartagena, en 1916. Vanguardia Liberal, en Bucaramanga, en 1919. Y La Patria, en Manizales, en 1921.

Sin embargo, nuestra historia, siempre tan compleja, y sobre todo, tan relacionada con el papel de la prensa y luego, la radio, desde 1929, ha mantenido situaciones muy variables.

De 1930 a 1946, tuvimos grandes cambios en lo social, en lo industrial, en lo económico, en lo cultural, pero no lográbamos consolidar un sistema político estable.

Entre 1946 y 1953, los gobiernos debieron enfrentar las dificultades de la violencia partidista. Llegó el gobierno militar y tan poco lograr estabilidad, porque la televisión apenas nació para festejar el primer año del gobierno que alcanzó el poder por el llamado golpe de opinión, no golpe de Estado, pero que al final fue peor que las dictaduras clásicas de los años 50 en América Latina, del siglo pasado.

Nos estábamos, entonces, reorganizando y la prensa y la radio, en manos de hombres que respiraban la aroma de las libertades públicas, pensaron que era el momento de tener instituciones sólidas para consolidar, poco a poco, los espacios de la democracia informativa y deliberativa, de la mano del gobierno del también periodista y hombre de letras, Alberto Lleras Camargo.

Ese fue el ambiente que propició el nacimiento del CIPA. Por eso, rendimos testimonio de gratitud a quienes iniciaron esta aventura que, hoy, fuerte y recia, se proyecta en un país muy distinto, pero con retos mucho más impredecibles en el vasto campo de las telecomunicaciones, cuya presencia es necesaria y básica en todas las actividades de la sociedad actual, la sociedad que también llamamos del conocimiento, o la sociedad de la información, o mejor, la sociedad de la deliberación permanente, porque vivimos en un diálogo público que contribuye a una verdadera democracia moderna que tiene en los ciudadanos el gran cimiento para su transformación permanente.

En ese complejo proceso ha estado presente el periódico El Colombiano que, siguiendo el derrotero de su fundador, Francisco de Paula Pérez Tamayo ha defendido muchas causas sociales, políticas, culturales y, sobre todo, la causa por el pleno ejercicio de la libertad de expresión, como uno de los mecanismos para que la sociedad avance hacia los demás derechos fundamentales que hoy, como un gran catálogo de la Constitución de 1991, reclaman que pronto sean realidades para todos los ciudadanos, como por ejemplo, es el derecho a la salud.

De allí, que entonces, el CIPA aglutine a los profesionales del periodismo y de las comunicaciones que dirigen los medios de comunicación, tanto clásicos como los más desarrollados, y a las nuevas voces de la comunidad que, valga la redundancia, son los medios comunitarios que le cuentan al pueblo, al barrio, a los vecinos, qué pasa a su alrededor.

Definitivamente, la comunidad necesita comunicación y ésta sólo es posible realizarla, cuando contamos con personas que se comprometen con este trabajo y lo abrazan como proyecto de vida.

Igualmente, los gobernantes, tienen al frente, ya no al cuarto poder, sino al primer poder, que lo forman los periodistas y sus medios de comunicación, para fiscalizar, para denunciar, para investigar, para ser voceros de los intereses sociales, para informar y para crear opinión pública.

Estamos viviendo, además, desde el ámbito político, en el Estado de Comunicación Pública. Por eso, todos los gobernantes, todas las dependencias públicas y también todas las empresas privadas, tienen que soportar todo su trabajo en el ejercicio de una comunicación adecuada, oportuna, sincera y eficiente, porque cuando así lo hacemos, estamos transformando nuestro entorno y ejecutando un estilo de vida, como es el ideal del presente y del futuro inmediato.

Por consiguiente, los cincuenta años del CIPA se constituyen en una oportunidad especial para reflexionar y para trazar derroteros que guíen el trabajo nuevo, que desde hoy nos comprometemos, y teniendo como testigos a ustedes, a quienes agradecemos su compañía y solidaridad, y al municipio de Entrerríos, que gracias al Alcalde, a la Administración y al Concejo, nos congregamos para un homenaje al periodismo nacional, que incluye al periódico El Colombiano por sus 100 años de su fundación. Por eso, un saludo muy especial a su anterior directora, doctora Ana Mercedes Gómez Martínez. Al actual director encargado, el colega Francisco Alberto Jaramillo Giraldo. Y al nuevo director, doctor Juan Gómez Martínez. Muchas gracias.

lunes, 16 de julio de 2012

LAS BODAS DE ORO DEL CIPA

Estamos en una semana plena de trabajo, porque el próximo lunes 23 de julio, iniciaremos la semana académica, que se extenderá hasta al domingo 29, para celebrar, con mucho fervor, entusiasmo y satisfacción, las bodas de oro de nuestra institución: el Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia, CIPA.


Empezamos el lunes 23 de julio, con la inauguración, a las diez de la mañana, de la muestra de la evolución de la radio, como uno de los principales medios de comunicación de Antioquia. Será en el hotel Tryp. Estará a cargo Valores de la Radio, que es un capítulo del CIPA. Irá hasta el viernes 27 de julio.

El martes 24 de julio, será la entrega de la biblioteca del CIPA a la biblioteca que lleva el nombre JUAN ZULETA FERRER, y que se encuentra en la biblioteca de Belén. Se pretende, además de aumentar al acervo bibliográfico, adelantar una intensa campaña para que todos los colegas se vinculen mediante la donación de libros, especialmente, de ediciones nuevas, de manera que tengamos una biblioteca muy grande para la utilización de estudiantes, profesores, investigadores, periodistas, comunicadores y público en general. Será un acto conjunto con el Club de la Prensa, que preside el colega Duglas Balbín.

El miércoles 25 de julio, es el día académico. Estaremos desde las 8 de la mañana, hasta las 5 de la tarde, en el Auditorio del IDEA. Desarrollaremos el siguiente programa:

De 8 a 9 a.m.: Conferencia sobre el Derecho a la Información en Colombia.

De 9 a 10 a.m.: Trayectoria de los medios de comunicación en Antioquia

De 10 a -0:45 am. La Responsabilidad Social del Periodismo

De 11:15 a 12 m Reflexiones sobre el periodismo Colombiano.



De 2 a 3 p.m: Seguridad Social del Periodista en Colombia

De 3:00 p.m- 4:00 p.m Foro de las TIC

4:00 p.m 4:45 p.m Conferencias de la Alcaldía de Medellín y de la Gobernación de Antioquia.

El jueves 26 de julio, es el acto central para la celebración de las Bodas de Oro. Contaremos con la presencia de las autoridades del departamento y del municipio, de representantes de universidades, facultades de comunicación y periodismo, de periodistas y medios de comunicación, y de muchos invitados más.

Se entregarán los premios CIPA A LA EXCELENCIA PERIODÍSTICA en distintas categorías. Se recibieron 108 postulaciones, lo que significa una gran participación. Igualmente, las distinciones a escritor-periodista y a una vida. Y la distinción, creada este año y que lleva por nombre: AMIGO DEL CIPA, para fomentar y estrechar los lazos de amistad académica con personas naturales y jurídicas. Asimismo, la distinción Socio Honorario.

Culminaremos la semana académico, con un acto de homenaje al periodismo nacional, en el municipio de Entrerríos, solar nativo del fundador de El Colombiano, Francisco de Paula Pérez Tamayo. Medio de comunicación que el pasado 6 de febrero, celebró sus cien años de vida periodística.



domingo, 24 de junio de 2012

¿QUÉ ESPERAMOS DE LA FUTURAR LEY DE TRANSPARENCIA Y DE ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA?

En esta oportunidad, nos interrogamos, si en realidad, será eficaz, o no lo será, la ley estatutaria que regulará la transparencia y el acceso a la información pública, como derecho fundamental, que es éste.


En principio, la noticia positiva consiste en que antes del pasado martes 20 de junio, cuando terminaban las sesiones ordinarias, el Congreso, compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado de la República, aprobaron el proyecto de ley, el cual, ahora pasará a la revisión de constitucionalidad, de la Corte Constitucional y luego a la sanción presidencial.

Se trata de una noticia de mucha trascendencia para todo el país. Es un avance significativo, en materia tan importante, para consolidar un sistema democrático, una de cuyas principales características, es precisamente, la de ser garantista, que todos los miembros de la sociedad, tengan acceso a la información que contiene la constancia de los actos, las decisiones y las propuestas de las autoridades, en todos los niveles.

Nosotros somos optimistas, a pesar de las observaciones que, en forma oportuna, formuló el destacado periodista Daniel Samper, en varias de sus columnas, llamadas “Cambalache”, publicadas en distintos domingos, en el periódico El Tiempo. En esencia, expresó Samper que tenía algunas reservas sobre el posible exceso de poder que se depositaba en funcionarios de la procuraduría general de la nación, en el sentido de tener la potestad de decir, en ciertos casos, a qué tipos de documentos, no se tendría acceso.

Entendemos que algunas de sus críticas fueron, favorablemente acogidas, pues, en ellas, tenía suficiente razón. Y, nosotros, damos fe pública, de que el periodista Daniel Samper, cofundador de la Sección de Investigación del periódico El Tiempo, junto con Alberto Donadío, es una de los colegas que más conoce de las trabas que han existido en algunas autoridades que, desde tiempo atrás, han sido obstaculizadoras para la noble tarea del periodista investigador.

Ahora, confiamos que a las actuales normas jurídicas, algunas que existen desde 1913, como el código de régimen político y municipal, que fue la primera disposición que permitió el acceso a los documentos públicos, complementada con la Ley 57 de 1985, reformatoria del código contencioso administrativo, complementado con el nuevo código, que es la ley 1437 de 2011, que introdujo sustanciales reformas en los campos del derecho sustancial y del derecho procesal, se sume la futura ley estatutaria que regulará la transparencia, teniendo como punto de referencia, el acceso a la información pública, la cual ha de enriquecer nuestro panorama democrático-informativo, para seguir el camino de la vigilancia y el control social a todas las autoridades, y poco a poco, lograr que la publicidad y la transparencia, además, de derechos y valores que lo son, contribuyan al pleno ejercicio ciudadano, que cada día es más exigente y necesario en Colombia, en todas las instancias, para la pulcritud que deben observar nuestros gobernantes.

lunes, 18 de junio de 2012

GRAVE PREOCUPACIÓN DE RED PAPAZ POR EL MAL USO DEL IDIOMA EN LA RADIO


La Red de Padres y Madres, RED PAPAZ, tiene toda la razón en la intensa y necesaria campaña que viene adelantando en todo el país, con el noble y loable propósito de lograr que en la radio se utilice el lenguaje con sentido natural, sin sentido equívoco, que es lo mínimo que se puede pedir.

Se trata de "Una Corporación sin ánimo de lucro que nace en febrero de 2003 en Bogotá por decisión de un grupo de padres, madres y educadores. En cada ciudad inicia y se potencia con el trabajo voluntario de personas decididas a contribuir con la conformación de una sociedad en la cual, tanto padres y madres, como las instituciones públicas y la empresa privada, sean conscientes de su papel de constructores de valores de la niñez y de la adolescencia y obren en consecuencia. Promueve la participación activa de padres y madres colombianos en las decisiones sociales y legales que afectan a sus hijos. Es una red de padres y madres colombianos que se organiza a partir de instituciones educativas y/o de asociaciones de padres de familia, trabaja de la mano de las instituciones sociales y del Estado, construyendo una sociedad más protectora con niños, niñas y adolescentes desde la perspectiva de los derechos ciudadanos. Red PaPaz interactúa con quienes vulneran la integridad de niños, niñas y adolescentes, hace escuchar su voz, generando un espacio de acción colectiva y canalizando de manera eficaz las iniciativas de miles de padres y madres que buscan lo mejor para sus hijos. Aglutina buenas voluntades potenciándolas y haciéndolas influyentes, eficaces y transformadoras", dice el texto que tomamos de su portal (http://www.redpapaz.org/).

Precisamente, como defensores del derecho a la información, lo hemos dicho en forma reiterada y lo ratificamos en nuestro texto de estudio: Los periodistas y el derecho a la información en Colombia, que el ejercicio pleno de este derecho, exige también, la observancia absoluta del respeto por los otros, que son nuestros interlocutores, quienes esperan, como es apenas normal, que TODAS LAS PERSONAS nos comportemos siendo mutuamente respetuosos de nuestros DERECHOS y cumpliendo nuestos DEBERES.

Por eso, esta es la oportunidad para hacer un llamado de atención, tanto a los directores de la radio, como a los responsables de cada programa, pero en especial, a quienes dirigen programas que tienen contenidos variados, para que cuando conversen con los oyentes, siempre emplean el lenguaje que corresponda a cada situación y jamás se vayan a los extremos, mediante el uso de expresiones de doble sentido, o ambiguas, o morbosas. Conocemos el caso del locutor que entrevistaba a una joven oyente, la cual se quejaba porque su pretendiente la había abandonado y decía que le había dejado un dolor muy fuerte y una profunda nostalgia. Ante esta afirmación, le preguntaba, en foma insistente, el locutor de marras, que entonces, el hombre que la había dejado sola, la había penetrado al máximo hasta dejarla desgarrada. Y agregaba que seguramente, lo había hecho en repetidas ocasiones. La joven adolorida le replicó que no le entendiera mal, que ella no era la amante, sino la novia y que ella siempre había sido exigente con su novio y, que por tanto, tuvieron un tratado respetuoso.

Por fortuna, nuestra lengua es bastante rica. De manera que podemos utilizar muchas palabras para referirnos a los mismos hechos, sin necesidad de repetir, pero sí, de una manera elegante, que enaltezca el buen hablar y enseñe a los demás, sobre el uso adecuado de nuestro idioma. Cuando procedamos de esa manera, al mismo tiempo que estamos respetando los derechos ajenos, enseñamos sobre el empleo correcto del idioma y educamos a quienes nos escuchan, sobre todo a los niños y niñas, que todo lo aprenden. Ojalá esta corta reflexión, sea un principio para continuar el impulso de una campaña que compromete a los periodistas y a los medios de comunicación y, en general, a todos los que tenemos la responsabilidad de hablarle a la sociedad.













lunes, 4 de junio de 2012

100 AÑOS DE PERIODISMO ENVIGADEÑO Y 50 AÑOS DEL CIPA



El periodismo, como actividad intelectual, siempre ha estado ligado a los pensadores, a los educadores, a los gobernantes y, en general, a los hombres sensibles frente a los fenómenos sociales, de distinto orden. Y, los pueblos que han tenido el privilegio de contar, sobre todo, en años pasados, con periódicos, encuentran en ellos, la fuente constante que, además de narrar los sucesos de su entorno, y exponer las ideas y las opiniones del momento, documentan para la posteridad un material, que cada día cobra mayor valor histórico porque permite investigar, interpretar y cuestionar el pasado, con la aplicación de los nuevos métodos de las ciencias sociales.


Por eso, en esta oportunidad, nos vamos a referir a dos acontecimientos que guardan entre sí, relaciones de pertinencia. El primero, se constituye en el centenario del periodismo del municipio de Envigado, donde nació el 16 de junio de 1912, con el periódico Voz Populi, de su fundador, don Alfonso González Ochoa, padre del periodismo envigadeño, primer impreso de aquella ciudad, tan cara a nuestros sentimientos intelectuales, pues, de esta pluma recibió apoyo, por muchos años, su hermano, el entonces joven rebelde, Fernando González, cuya obra ha enriquecido nuestro acervo filosófico y literario.


El segundo acontecimiento corresponde a la celebración de los cincuenta años del Círculo de Periodistas y Comunicadores Sociales de Antioquia, CIPA, cuya ceremonia central será el jueves 26 de julio, pero tendrá una semana académica del 23 al 27 del mismo mes y, además, habrá otras actividades en el resto del año.



Estos dos hechos merecen que los demás medios de comunicación, se unan para destacar la trascendencia de estas dos fechas, que marcan una huella en el quehacer periodístico nuestro y que tiene muchísimas justificaciones. Por tanto, con sobrada razón, quienes hemos estado estrechamente vinculados a este trabajo, que demanda vocación, preparación, estudio constante, respeto hacia los derechos ajenos, pero el pleno cumplimiento del deber de mantener informada y orientada a la comunidad, somos, cada vez, más conscientes de la enorme trascendencia de valorar el aporte que siempre ha hecho el periodismo, en pro de una sociedad que, además, de estar enterada del acontecer, cuente con voceros sociales que saben cumplir el mandato de servicio.



De Envigado, como ciudad próspera, habría mucho más que decir, pero si nos limitamos al campo periodístico, afirmamos que hoy cuenta con varios medios impresos, entre ellos, La Piedra, cuyo lema: “Un símbolo de Envigado y tribuna del Valle de Aburrá”, contiene un mensaje de gran contenido visionario, está dirigido, en forma acertada, por nuestro colega y hombre de letras, Héctor Gómez Gallego, y comparte la responsabilidad, con su hermano, William, otro veterano de estas lides, ambos socios del CIPA.



Y del CIPA, pronto anunciaremos las noticias que harán parte de los distintos actos del cincuentenario. Nuestra organización está rodeada de los colegas de Antioquia, quienes apoyan la gestión que tenemos en marcha, y son solidarios con los compromisos que nos unirán más, en este cumpleaños, del cual esperamos muchas iniciativas para continuar adelante.