lunes, 18 de agosto de 2014


LA MUERTE DE UN PERIODISTA: DURO GOLPE AL DERECHO A LA INFORMACIÓN

Esta semana que acaba de pasar fue de inmenso dolor para quienes defendemos el derecho fundamental a la información, porque el asesinato del joven periodista comunitario Luis Carlos Cervantes, en el municipio de Tarazá, en el departamento de Antioquia, tuvo eco en toda Colombia y hasta sus efectos llegaron al exterior. Sobre todo, porque se trataba de un periodista amenazado hacía varios años, por su trabajo de denuncias de la corrupción en varias localidades vecinas.
 
En Medellín, hubo un plantón de sus colegas, al frente de la sede de la Unidad Nacional de Protección el día jueves 14 de agosto, para expresar el repudio de un crimen que no debe quedar impune, como, infortunadamente, ha ocurrido en otros casos de periodistas. Por fortuna, el cubrimiento periodístico fue bastante amplio, desde los medios locales, nacionales e internacionales.
 
Decimos que esta muerte y la de cualquier colega constituye un grave golpe al derecho a la información porque se está privando a la sociedad de un profesional que se ha comprometido con ella, mediante una especie de contrato tácito, a mantenerla informada del acontecer diario. Por eso, cuando, por desgracia se presentan estos hechos dolorosos, las demás personas estamos también en el derecho a reclamar justicia ante las autoridades competentes. Porque más allá del delito, el régimen político que nos rige, igualmente, es seriamente afectado porque en las democracias actuales, los periodistas y los medios de comunicación, ya no constituyen el famoso cuarto poder, sino que se ha convertido en el primero, llamado también como "el perro guardián" para estar atentos a todo suceso de trascendencia periodística y rápidamente ponerlo en común o conocimiento de la sociedad.
 
Al día siguiente del plantón, estuvo en Medellín, el doctor Alberto Villamizar, director de la Unidad Nacional de Protección, quien se comprometió a enviar cada mes a una funcionaria para estar pendiente de las situaciones de los otros periodistas amenazados, sobre todo, los que trabajan en el bajo cauca, zona bastante compleja para su trabajo. Y, además, a hablar con la Fiscalía General de la Nación para que le dé prelación a la investigación de la muerte de Luis Carlos Cervantes.
 
Nos queda, a modo de reflexión, destacar el espíritu de unidad entre las agremiaciones regionales  de Antioquia, las cuales serán consultadas, en adelante, sobre cada caso que tenga relación con los riesgos que afrontan los periodistas en nuestro departamento. Asimismo, que la sociedad, a través de  sus diversas asociaciones, también se unan en un solo propósito: pedir justicia y garantías para el ejercicio profesional del periodismo.

domingo, 3 de agosto de 2014

¿DEBEN TENER LOS GOBIERNOS O EL ESTADO MEDIOS DE COMUNICACION?

Estamos ante una pregunta que, seguramente, nos hacemos pocas veces. Solamente surge el interrogante, que debería terminar con un gran debate, como ahora, cuando ocurre un hecho, como el que conocemos en el medio audiovisual  Canal Capital, que gerencia el conocido periodista Hollman Morris y la salida de otro periodista Mauricio Arroyave, director  del programa "El primer café", que a la vez propició la renuncia de otros periodistas que participaban en el mencionado programa.
 
Lo primero que debemos afirmar, con suficiente claridad, consiste en que en nuestro sistema democrático, como el nuestro, que así lo proclama la  Carta Magna, es un derecho fundamental la garantía para que se funden muchos medios de comunicación, con la precisión de que para algunos, como los impresos, se necesita dinero y personal. Otros, tienen requisitos técnicos que se deben cumplir previamente, como son los sonoros, el caso de la radiodifusión, y los audiovisuales, como la televisión.

Sin entrar en detalle sobre los trámites para su creación, la parte que en esta ocasión nos interesa es la diferencia entre los medios de comunicación como empresa privada y los medios de comunicación que tenga un gobierno determinado, o cuando éstos sean del Estado, en forma permanente, en aspectos tan esenciales como la orientación ideológica, que se refleja tanto en los mensajes de juicio de valor o las opiniones, como en  lo informativo, en cuanto titulación de las noticias, la orientación y el contenido de las mismas.

Porque debemos recordar que el papel fundamental de un medio de comunicación es satisfacer el derecho a la información de la sociedad, entonces: ¿qué pasará cuando el medio de comunicación de la empresa privada esté en competencia con el medio de comunicación el gobierno de turno, o el medio sea en forma permanente del Estado? En ese sentido, tenemos una experiencia funesta cuando el Diario Oficial, que es el órgano del Estado para publicar las leyes, decretos, contratos y asuntos de interés colectivo de la sociedad, se convirtió en el periódico del régimen del General y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, Teniente General Gustavo Rojas Pinilla.

Ahora, nos trasladamos al medio audiovisual, en concreto a la televisión. Nuestra historia en este campo es reciente, pues, nuestra televisión está cumpliendo sesenta años. Luego vinieron los canales regionales y después los canales locales. En todos ellos, la presencia del Estado ha sido determinante, sobre todo, en el aspecto económico.

Todos estos canales necesitan ofrecer buena y variada programación en diferentes temas de trascendencia para el  público. Y, por obvias razones, los programas periodísticos no pueden faltar,  no con el ánimo de hacer competencias con los otros noticieros o programas de opinión, sino para enriquecer la oferta. Y viene el asunto de fondo: el gerente es el gerente, con tareas administrativas muy concretas, sin intromisión en la otra programación, en especial, la de carácter informativa-periodística. Porque cualquier injerencia, constituye una afrenta a la libertad del periodista que dirige estos programas. En el caso del Canal Capital ha dicho el gerente que fueron meras insinuaciones, que de todas maneras son inadmisibles.
 

domingo, 27 de julio de 2014

EL NUEVO CONGRESO  Y LA NECESIDAD DE LEYES ÚTILES Y EFICACES

Con gran expectativa se instaló el Congreso para el nuevo período 2014-2018. Entre las muchas tareas que tiene pendiente, destacamos en esta oportunidad, la correspondiente a la labor legislativa. En esencia, necesitamos leyes, pero que sean útiles y eficaces, no muchas para que constituyan archivos de normas que no significan ni aporten nada hacia la realización de actividades que tengan efectos positivos en la vida de toda la nación, entendida ésta, como toda nuestra sociedad.
 
Precisamente, desde el viceministerio de justicia se trabaja en la revisión de leyes que, desde hace más de cien años están vigentes, pero que no se han aplicado porque no tienen eficacia alguna. Por  eso, necesitamos que las futuras leyes, antes de terminar su trámite, sean proyectos bien investigados, ampliamente consultados con los futuros destinatarios, con averiguación si son campos que requieren de legislación o la tienen de tiempo atrás y más bien se necesite de actualización, también indagar por la capacidad de financiar los mandatos de las mismas, en fin, son varios los aspectos que buenos legisladores y el mismo gobierno, deben tener en cuenta para cumplir una tarea que como dijimos al comienzo, produzca leyes útiles y eficaces.

Por lo anterior, vamos a insistir de nuevo en nuestro campo de acción. Con la Constitución Política de 1991, incorporamos asuntos de tanta trascendencia, como el derecho a la información que, como derecho fundamental, que es, tiene relación con otros, entre ellos, el derecho de petición, que incluye el acceso a los documentos públicos y el deber de las autoridades de mantener enterada a la ciudadanía sobre las actividades que desarrolla y los proyectos que, como parte de su plan de gobierno, tienen en marcha; otros derechos fundamentales son los alusivos a la intimidad, a la privacidad, al habeas data, a la propia imagen, al olvido, a la libertad de conciencia, a la libertad de expresión, a la honra y al honor.
 
Por el momento, estamos urgidos de regular de una manera clara y concreta el derecho a la libertad de opinión, de manera que cuando cualquier persona exprese, valga la redundancia, su opinión, conocida también como su juicio de valor, entendida como la manifestación de su manera propia de apreciar, de valorar, de juzgar el comportamiento o, en general, la actuación de cualquier persona, en especial, cuando se trate de personas que tienen relevancia pública, dicho mensaje no constituya en el fundamento para una sanción de orden penal, salvo si formula una acusación por la posible comisión de un delito, expresada sin soporte probatorio y hecha de mala fe y en forma temeraria.
 
La anterior inquietud nos surge por la reciente sentencia condenatoria de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que confirmó la sentencia contra el ciudadano Gonzalo López de la ciudad de Cali, por el delito de injuria contra la señora Gloria Lucía Quintero, exgerente administrativa y de recursos humanos de la empresa Emcali. 
 
La mencionada sentencia justifica, un análisis muy detenido, pero, sobre todo, abre el espacio para que haya un gran debate sobre los delitos der injuria y su relación con el ejercicio de la libertad de opinión. Dejamos planteada la propuesta y seremos los primeros en participar en este ejercicio de libertad de expresión, del cual, sí que estamos urgidos en nuestro medio.
 
 
 
.
 
 
 


 

lunes, 16 de junio de 2014



DESPUÉS DE LA TEMPESTAD, DE LA PALABRA MAL EMPLEADA, VIENE LA CALMA

 
El domingo 15 de junio de 2014, terminó la campaña presidencial, luego de una campaña, en la cual, la palabra, casi siempre mal empleada, fue el gran referente de un proceso que, en lugar de haber sido un gran ejemplo sobre el buen uso de la palabra para comunicar y convencer a los electores de las propuestas, fue todo lo contrario: mal uso de esa gran herramienta que es la palabra, instrumento esencial en un sistema democrático, que exige su mejor utilización para que al mismo tiempo que se sustenta una iniciativa, ésta sea elegante y rica para llamar la atención de las personas.
 
Decimos que su empleo fue el más denigrante porque en lugar de exponer, criticar, argumentar, deliberar, contradecir y podemos agregar muchos verbos más, de una manera, además de elegante, respetuosa y animada del mayor espíritu de convencer, los contenidos fueron de insultos, agresiones, amenazas, mentiras, injurias, ofensas, agravios, y también podemos añadir otros verbos que constituyen ultrajes entre los dos candidatos.
 
Por lo tanto, vale la pena hacer un examen cuidadoso de las intervenciones de los aspirantes, sobre todo, en los programas de televisión, para apreciar, entre ellos,  la carencia de buen trato, las constantes interrupciones, las recriminaciones y la falta de concreción en los argumentos de los programas y la manera de hacerlos realidad, desde distintos puntos de vista, especialmente, desde el aspecto financiero, porque si, por ejemplo, si se promete educación superior gratuita en las universidades del Estado, para los estratos 1, 2 y 3, también se tiene que explicar de dónde salen los recursos económicos para su financiación y el incremento año por año, para que haya continuidad en un plan tan ambicioso y asimismo, tan atractivo para nuestra inmensa población juvenil.
 
En resumen, el derecho de todas las personas, en especial de los ciudadanos, de recibir mensajes con contenidos claros, concretos, convincentes y respetuosos de los mensajes del  contradictor, también con contenidos escritos en estas mismas formas, nos hizo mucho falta, y ojalá los asesores en una materia de tanta trascendencia como es la relativa a la comunicación, con las características que acabamos de mencionar, tomen atenta nota para los futuros procesos electorales en todos los niveles para que de esa manera, se vayan cambiando las prácticas tan nefastas como las que conocemos hasta ahora, por otras que de verdad enriquezcan los procesos electorales de nuestro aún deficiente sistema democrático comunicativo.
 
Después de la tempestad que pasamos, que venga, entonces, la calma, para replantearnos las formas de realizar las próximas campañas electorales, teniendo como referente, el buen uso del idioma que, además de facilitar la comprensión de las propuestas, nos permitirá que aportemos y hagamos conocer nuestra rica lengua castellana.



 

lunes, 2 de junio de 2014

LA MUERTE DE LA COFUNDADORA DE RADIO SANTAFÉ DE BOGOTÁ Y LOS RECUERDOS DE LA EMISORA
 
La señora María Luisa Mahe, viuda de Bernal, fallecida en Bogotá -debió ser el jueves  29 de mayo de 2014-, a la edad de 95 años, quien es merecedora y debe reconocérsele como una gran pionera de la radio colombiana, nos trae muchos recuerdos de la emisora Radio Santafé, que fue fundada, junto con su esposo, el ingeniero Hernando Bernal -hijo de una familia de radioaficionados, empezando por su padre, Julio Bernal Nieto-, pues, se sintonizaba con mucha facilidad en nuestro pueblo, Nariño, Antioquia, contrario a lo que sucedía con las emisoras de Medellín.

La noticia de este fallecimiento la trajo el periódico El Tiempo, en la edición del viernes 30 de mayo de 2014, página 11, de la sección debes saber. Y nos cuenta que fue la primera locutora y programadora musical de la emisora que empezó a funcionar el primero de abril de 1938, con su gran fuerte en la música colombiana. De una entrevista que cita el periódico, destacamos este aparte: "(...). Todo era muy rústico porque él mismo-se refiere a su esposo- la había fabricado con elementos encargados a Estados Unidos (...) La hicimos con la ayuda de mi suegro (Julio Nieto Bernal), en una casita, en medio de un potrero; ahí teníamos el estudio", contó en una entrevista María Luisa.
 
Más adelante, agrega el periódico: "En aquella época, Hernando ejercía como ingeniero electrónico y pasaba el día entre cables, micrófonos y transmisores; mientras su esposa escogía las canciones y con su dulce voz las identificaba.
 
No parecía tener mucho futuro. Sin embargo, los Bernal Mahe superaron las dificultades técnicas y, haciendo un enorme esfuerzo económico, sacaron adelante la que se convirtió en una de las emisoras de mayor trascendencia en el país, en la frecuencia 1070 AM.
 
Fue bautizada con el nombre de la ciudad, pues empezó a funcionar justo cuando se conmemoraron los 400 años de fundación en la entonces Santa Fe de Bogotá.

Tomó las riendas
 
Cuando la radio preparaba para cumplir 24 años de labores, con una programación enfocada en artistas nacionales y con espacios dedicados al servicio social comunitario, Hernando falleció súbitamente, en 1962, víctima de un infarto.
 
Su esposa debió asumir las riendas de la emisora cuando esta se encontraba en el punto cumbre de audiencia y era una de las instituciones radiales de mayor credibilidad, a la par con La Voz de Bogotá, Radio Boyacá, La Voz de la Víctor, Radio Manizales, Ecos de Occidente y Nueva Granada.
`Fue terrible la muerte de Hernando, porque fue algo de repente´, contó María Luisa sobre el triste episodio, durante el aniversario 67 de Radio Santa Fe.
 
Tras la desaparición de su esposo, Mahe, una mujer de aspecto frágil  que siempre demostró todo lo contrario, encaró la adversidad y mantuvo el legado de Hernando como uno de los medios representativos del país, por el que pasaron artistas colombianos insignes como Oriol Rangel, los hermanos Martínez, Jaime Llano González y los hermanos Garavito, además de las orquestas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán y los duetos Silva y Villalba y Garzón y Collazos, solamente por mencionar a algunos.  
(...)
Durante todo el tiempo que estuvo bajo la tutela de María Luisa, se gestaron e hicieron historia espacio como El pereque, precursor de los programas de humor político que durante muchos años contó con los libretos de Humberto Martínez Salcedo; (...)".  Terminamos la cita del periódico.

NUESTRO CORTO COMENTARIO

Ya dijimos que la emisora Radio Santa Fe nos trae muchos recuerdos porque se sintonizaba con mucha fidelidad en Nariño, Antioquia, mi pueblo, lo mismo cuando, de vez en cuanto, tenía que desplazarme al vecino municipio de Sonsón. El locutor del amanecer, daba a conocer algunas noticias y complementaba el espacio con música. También se refería a la Flota Mercante Gran Colombiana y deseaba buen viento y buena mar a quienes eran sus pasajeros. La música, fue otro espacio de gran interés, pero quiero hacer especial énfasis a El Pereque, cuyo lema, hasta donde recuerdo decía: para que vivamos más, nos cueste menos, no molestemos y hagamos paz. Sofonías Rentería, era el jefe de redacción, y también se citaba a Humberto Martínez Salcedo, no sé si con mucha precisión, como director. En esencia, me entretenía mucho su contenido, con humor picante, crítico y constructivo. Como entre 1969 y 1970 fue ministro de comunicaciones, Antonio Díaz García -nacido en Argelia, pueblo vecino de Nariño-, alguna vez el programa hizo alusión a un problema de trabajadores y comentó que si en el ministerio de comunicaciones tendrían conocimiento de esta situación, por referirse al ministro, que fue presidente de la UTC, Unión de Trabajadores de Colombia, y gran dirigente sindical.

 

lunes, 19 de mayo de 2014

TERMINAMOS CAMPAÑA ELECTORAL CON GUERRA SUCIA Y MENTIRAS

Los colombianos nos merecemos una campaña electoral realizada con base en principios democráticos que destaquen y practiquen la ética, la verdad, la transparencia, el respeto por el otro, el uso de un lenguaje argumentativo y no ofensivo e insultante, el sometimiento a las autoridades y podríamos seguir citando más principios, todos tan necesarios en cualquier escenario del mundo, sobre entre nosotros, si en realidad nos sintiéramos como personas con conductas maduras políticas y culturales.
 
Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Sabemos que son cinco los candidatos a la presidencia de la república. Dos son damas muy serias, con trayectoria en el sector público y con su equipo de trabajo que les ha ayudado a presentar su respectivo programa de gobierno. Han recorrido el país, han expuesto sus ideas, han pedido que los electores las apoyen y hacen parte de un proceso que al final habrá de evaluarse y sacar muchas enseñanzas. Los otros tres, son señores, que también han ejecutado actividades rutinarias de aspirantes a gobernar nuestro país. Cada colombiano, en forma independiente y ojalá bien fundamentada, tomara su decisión y participara votando el próximo domingo 25 de mayo de 2014.
 
Hasta allí, todo, aparentemente, sería normal. No obstante, y en este sentido, sí tenemos que ser claros y contundentes, porque apoyarse en el mal uso de las tecnologías de la información, para buscar la forma, por demás, ilícita, de ensuciar, de confundir, de mentir, de hacer el mal al contrincante, se constituye en una conducta que todos, todos los colombianos, tenemos que rechazar de manera absoluta y terminante, porque si no la repudiamos, entonces, por forma pasiva, admitimos comportamientos que, seguramente, muy pronto, han de tener efectos perversos en el desarrollo de las actividades futuras del país.
 
Así nuestras palabras caigan y queden en tierra estéril, es nuestro deber salir a defender el derecho de la sociedad colombiana, de ser enterada, ilustrada, convencida y animada de una propuesta de gobierno, cuando cada candidato lo haga con altura, con argumentación, y con el respeto por la diferencia, pero sin violencia alguna. Solamente, en tales circunstancias, podríamos decir, con inmensa satisfacción, que el derecho a ser informado, como derecho fundamental, que es, se ha cumplido a plenitud, y así será en los años venideros. De lo contrario, nos tendremos que lamentar y, ojalá, no se repitan los hechos lamentables de acontecimientos violentos de ingrata recordación. 
 
   
 

 

miércoles, 7 de mayo de 2014

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN Y EL PROCESO ELECTORAL PRESENTE

Nos acercamos al domingo 25 de mayo, cuando, como está previsto en el calendario electoral colombiano, tendremos el proceso para elegir el presidente que nos debe gobernar en el período comprendido entre agosto 7 de 2014 a la misma fecha de 2018. Están confirmados los cinco candidatos con sus respectivos vicepresidentes. Sin embargo, un asunto de mucho fondo, aún no está lo suficientemente claro: ¿cuáles son las propuestas de los aspirantes y cómo se han puesto en conocimiento, no solamente de los potenciales electores, sino también de una alta cifra de jóvenes -hombres y mujeres-que, aún siendo menores de diez y ocho años, es decir, no son ciudadanos, están atentos a qué les espera en el inmediato futuro?
 
Por eso, más allá de los proyectos en asuntos tan vitales como la educación, la salud, la seguridad y las garantías de los derechos, entre los que, brevemente mencionamos, todavía consideramos que se carece de  proyectos que se concreten en pro de ese alto porcentaje de colombianos que no saben con certeza cómo les será el día de mañana. Y, además, otro aspecto de fondo consiste en que la mayoría de los mensajes de los candidatos son discursos sin propuestas claras y reales de cómo afrontar los grandes y cada vez más crecientes problema que tenemos. En otras palabras, el derecho de los colombianos a ser bien informados por los candidatos no se cumple como debería ser, es decir, con contenidos que expliquen, por ejemplo, en el caso de la educación, con qué estrategias se buscará una mayor cobertura en la primaria, en el bachillerato y en la universidad. Porque no basta con decir que se aumentan los cupos si no se precisa de dónde saldrán los recursos económicos para las grandes inversiones que se deben hacer en varios aspectos como tecnología y capacitación.
 
Y podríamos seguir citando los diferentes asuntos que a todos nos interesan, pero que carecen de propuestas que se constituyan en posibilidades para que empecemos un largo proceso de cambios y que éstos sean constantes para que los resultados, poco a poco se puedan apreciar.
 
En síntesis, estamos ante una campaña electoral que se ha caracterizado por los enfrentamientos entre los candidatos, algunos que no acuden a las citas que promueven medios de comunicación y entidades serias para que expliquen sus iniciativas y se propicie un ambiente de confrontación argumentativa que enriquezca el contenido de las propuestas.
 
 Con este panorama tan negativo, nos surgen muchos interrogantes como la relación estrecha que existe en un régimen democrático entre conocimiento, deliberación y decisión. Por eso, quién responde a la pregunta: ¿dónde está la información que necesitamos las personas, para conocer, deliberar, comparar, preguntar y alcanzar suficiente ilustración antes de tomar decisiones?