domingo, 8 de febrero de 2015

 
LA CELEBRACIÓN CLÁSICA, QUE NO LEGAL DEL DÍA DEL PERIODISTA

Este 9 de febrero, siguiendo la fecha clásica del periodista colombiano, establecida en dicha fecha por la Ley 51 de 1975, declarada inexequible por la Corte Constitucional, a la luz de la Carta Magna de 1991, habrá distintos programas, ceremonias, homenajes, discursos, almuerzos, cenas y otros actos especiales para recordar al llamado "padre del periodismo colombiano", el cubano y bibliotecólogo Manuel del Socorro Rodríguez. Aprovechamos la ocasión para aclarar que el nuevo día clásico, que es para el periodista y el comunicador, lo fijó la Ley 1016 de 2006, para el 4 de agosto de cada año, como un homenaje al otro padre, reconocido y homenajeado como "el precursor de la independencia", Antonio Nariño, uno de cuyos grandes aportes fue la traducción y publicación del valioso documento de la revolución francesa: "Los Derechos del Hombre y del Ciudadano".
 
Aparte de las celebraciones, un aspecto que deberíamos destacar y poner en práctica consiste en promover actividades académicas para reflexionar sobre diversos aspectos y relaciones entre el periodismo y otros asuntos también bastante importantes para la vida cotidiana, no sólo de Colombia, sino del mundo entero. Por ejemplo, temas como el periodismo y la democracia, el periodismo y la ley, el periodismo y la administración de justicia, el periodismo y los derechos fundamentales y dentro de ellos, destacar los que más conexidad tienen con la vida del periodista, entre ellos, los derechos de la personalidad, -como son: el libre desarrollo de la personalidad, la privacidad, la intimidad, el habeas data, la propia imagen y las comunicaciones personas-, el periodismo y la libertad de cultos, el periodismo y la libertad de conciencia, el periodismo y la libertad de expresión, el periodismo y el derecho de petición y el periodismo y la acción de tutela. Y podríamos seguir insinuando más temas.
 
Porque debemos pasar de la retórica, de la solemnidad de las celebraciones y de los momentos pasajeros de emotividad a la acción más regular y que tenga mayor trascendencia y que cada vez se cumpla la nueva expresión de que el periodismo y, obviamente, quienes lo ejercen, constituyen el primer poder, porque el cuarto puesto que tenía ya está muy superado por las realidades cambiantes y transformadoras del mundo entero.
 
 Y desde luego que quienes asumimos el papel de periodistas, tenemos, dentro de ese ámbito académico, el deber de propiciar el debate permanente y organizado, para aportar mucho, más de lo que esperaría una sociedad y para que esa suma de ideas, origine también grandes cambios en nuestro medio. Claro que ese flujo de mensajes, debe tener, asimismo, claridad de qué se discute y cómo termina el diálogo, para que sus resultados sean, igualmente, una propuesta o un proyecto que, puesto en marcha, arroje resultados positivos. En resumen: abrir espacios para hablar, para convocar a la participación y terminar con iniciativas que se orienten hacia el bien. Tal conducta es la mejor manera de celebrar el día clásico y cumplir los deberes frente a la sociedad.
 

 

domingo, 18 de enero de 2015



EL SALUDO DE AÑO NUEVO Y LOS COMPROMISOS PARA EL 2015


No es solamente por cumplir una norma de cortesía, presentar el saludo de año nuevo y desear a todos nuestros lectores, amigos y colegas, un año muy positivo y esperanzador, con la idea de que todos podamos realizar nuestros proyectos de vida y obtener, ojalá, más allá de los propósitos que nos tracemos, resultados mayores a los presupuestados. Pero debemos partir siempre de la planeación de las acciones que pretendamos llevar a cabo, porque tener un derrotero, con suficiente anticipación, nos permitirá trabajar en forma ordenada y, sobre todo, tener una meta hacia la cual dirigirnos con seguridad.

Este año, en todos los campos del quehacer, habrá multitud de noticias. Para nosotros, serán muchos los acontecimientos que se constituirán en noticias y éstas han de generar otros mensajes que, con toda certeza, enriquecerán la explicación y los efectos de tales hechos. Y, específicamente, en Colombia, tenemos grandes expectativas noticiosas por el desarrollo del proceso de paz, sobre el cual, también sabemos que habrá mucha información y ésta, tendrá consecuencias, según las palabras que se empleen para hacer la difusión y escribir los comentarios.
 
Por tanto, estaremos atentos y comprometidos, desde nuestro espacio, para participar con nuestra posición y juicios de valor, en torno a un hecho que será el epicentro de la atención de los colombianos y de muchas personas e institucionales internacionales. Y es también la oportunidad para llamar y exhortar para tener actuaciones serias y bien meditadas en cada momento noticioso y evitar que sean las palabras mal empleadas o de difícil o ambigua interpretación, las que provoquen discrepancias y discusiones que pueden llegar a extremos no deseados.

Igualmente, en los campos administrativos y judiciales, que tanta relación tienen con la misión de periodistas y medios de comunicación, es nuestro deber estar pendientes para informar, comentar y sugerir. Los compromisos, frente a quienes esperaran de nosotros, los aportes que tanto se requieren en la sociedad, deben cumplirse honrada y eficazmente. Es, entonces, la ocasión propicia para renovar el contrato social y desarrollarlo como el deber ser de cada día. ¡Felicidades!  
 

jueves, 11 de diciembre de 2014




 

LA VIGENCIA PERMANENTE DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA NECESIDAD DE SU DIFUSIÓN PARA PRACTICARLOS

 

El pasado diez de diciembre, celebramos, una vez más, el día internacional de los derechos humanos. Estamos ante un asunto que debería recordarse en forma permanente, en especial, desde los medios de comunicación, por ser una misión esencial de éstos, para propiciar su difusión pedagógica, de manera que se despierta la conciencia de todas las personas, para que poco a poco, el significado trascendental de ellos, haga parte de la vida cotidiana. Porque al conocerlos, practicarlos y respetarlos, tales comportamientos tendrán efectos muy positivos en toda la sociedad y van constituyendo y construyendo una cultura ciudadana y política que cambiará la convivencia, la coexistencia y la forma de ver, afrontar y resolver los problemas que son inherentes e inevitables y muchas veces hasta necesarios en la vida en comunidad.

Sin embargo, la mencionada fecha, pasó sin la debida, la merecida y la indispensable recordación, tarea que nos compete a todos, pero empieza por las autoridades, las organizaciones sociales, la academia, los medios de comunicación y la lista se puede extender más, porque es un compromiso que nos vincula, sin excepción alguna.

Por tanto, vale la pena hacer una corta pero concreta reflexión y aplicarla al caso de Colombia, donde seguimos viviendo una situación, considerada siempre grave en aspectos cotidianos, entre ellos, el relativo a la perturbación al orden público, entendido como los actos de quienes afectan la convivencia pacífica, que también todos reclamamos, pero que seguramente pocos aportan lo mínimo que está a su alcance, como es su conducta individual para tan loable y difícil propósito.

Aunque, como muchas veces se diga que es predicar en el desierto o sembrar en tierra estéril, nosotros no podemos resignarnos a guardar silencio, sino, todo lo contrario, utilizar razonablemente el instrumento de la palabra para llamar la atención de todos, para que al menos algunos sean solidarios y así, formemos una cadena que cada día aumente, con quienes sean conscientes de que tenemos que pasar del comportamiento pasivo e indiferente a asumir la enorme responsabilidad social que tenemos de sumar adherentes a una causa que empieza en cada uno de  nosotros. Y de esa manera, día tras día, podemos apreciar que crecemos convencidos de que nuestra modesta contribución produce los resultados que nos proponemos.

En síntesis, pasar de la inacción a la actividad dinámica, que empieza por una conducta pacífica de cada persona. Se sigue con conocer, estudiar y compartir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, para cuyo fin, los medios de comunicación están en el deber de publicarla. Y que a la vez, los medios de comunicación orienten para consultar portales y textos que aumenten el conocimiento del material que nos es pertinente. Serán pasos iniciales para una tarea que cada día es más estimulante y que, sin la menor duda, será muy provechosa para aplicarla en la vida diaria. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 11 de noviembre de 2014


DE PERIODISTAS PROTEGIDOS A PERIODISTAS PRISIONEROS

Un distinguido grupo de periodistas colombianos que sufren las graves consecuencias de amenazas y de atentados contra su vida, por el trabajo que realizan, han logrado, después de muchas luchas, que la Dirección Nacional de Protección les brinde seguridad. Algunas veces, esta protección consiste en un celular, en un chaleco y, en los casos más extremos, se asignan uno o dos escoltas y carro para facilitar el desplazamiento a los lugares de las actividades profesionales.
 
El día jueves, 6 de noviembre de 2014, que corresponde a la semana que acaba de pasar, el doctor Andrés Villamizar, en cuyas manos está la Dirección Nacional de Protección, anunció por su twitter, que si el ministerio de hacienda no proporciona, en forma urgente, la suma de treinta mil millones de pesos, inmediatamente empezaba el desmonte de los esquemas de seguridad, y quienes serían de los primeros afectados, eran precisamente, los periodistas. Por fortuna, un grupo de periodistas que nos hallábamos en Bogotá, en una reunión que promueve el Ministerio del Interior, por medio de su Dirección de Derechos Humanos, para la formulación de la política pública que garantice el derecho a la libertad de expresión de las y los periodistas en el ejercicio de la actividad periodística y comunicativa nos declaramos en suspensión de labores y convocamos a los medios de comunicación de todo el país para que informaran sobre esta noticia, tan negativa y preocupante. Por fortuna, en pocos minutos, se logró una solución que, en realidad es solamente transitoria, porque el déficit es muy grande. Por eso, se han retrasado los pagos a los escoltas que también han anunciado paros si no se tiene una solución definitiva sobre esta situación.
 
Precisamente, el titular de este breve comentario, resume el estado actual de zozobra en el que están viviendo los periodistas porque a los escoltas no se les están reconociendo a tiempo, los viáticos cuando tienen que trasladarse de un lugar a otro, a donde tiene que ir el periodista para cumplir su tarea. Otras veces, no autorizan a los escoltar a acompañar al periodista, aunque éste pague los viáticos. En resumen, el periodista, se ve forzado a tener que permanecer en su lugar.

Por lo anterior, consideramos que estamos ante una situación que justifica un replanteamiento de la Dirección Nacional de Protección, porque de lo contrario, el periodista, no tendrá otra alternativa que permanecer inmovilizado, como prisionero de su situación. Ojalá, en corto tiempo, se  analice con cabeza fría lo que está ocurriendo y se le proporcione la solución más razonable y justo, sobre todo, teniendo en cuenta, la naturaleza del trabajo periodística, si de verdad, se valora esta profesión, en su justa dimensión y su relación con toda la sociedad, a la cual debe garantizarle el derecho a ser bien informada.

 

domingo, 19 de octubre de 2014

 
LAS PALABRAS Y SU UTILIZACIÓN EN EL PROCESO DE PAZ

En estos días, los medios de comunicación se han ocupado, en forma bastante amplia, acerca de las reclamaciones que le ha hecho el Procurador General de la Nación al Presidente de la República sobre las competencias de éste, para haber autorizado dos viajes del comandante superior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, FARC, hacia la ciudad de La Habana, donde se llevan a cabo los diálogos de paz. Y, al mismo tiempo, la agrupación política Centro Democrático, que orienta el expresidente y ahora senador, Álvaro Uribe Vélez, en un documento que elaboró, sostiene que pudo verificar 52 ó más inconsistencias en el mencionado proceso de paz.
 
No podemos desconocer que nos hallamos en un momento que tiene y tendrá mucha trascendencia histórica en Colombia, porque somos varias las generaciones que hemos vivido lo esencial de nuestros días, en medio de un conflicto que cada vez se incrementa más, sin que se haya vislumbrado una mínima posibilidad de terminarlo, porque son muchas las causas que lo originan y lo mantienen.
 
Por eso, ahora, cuando se han formalizado las conversaciones, cualquier obstáculo que se surja, en lugar de ser una forma de contribuir a un avance, tiene consecuencias muy negativas. Y, en relación con el manejo del lenguaje, tenemos un asunto que vale la pena reflexionar un poco, porque las palabras, no sólo en el tono en que se expresen, sino en el momento en que se digan, en los lugares donde se manifiesten y con ocasión o por el motivo que sea, podrían tener efectos más perversos de los esperados y hasta llegar a dar por suspendido o concluido un proceso que, consideramos la mayoría de los colombianos, no debe tener reversa.
 
Pero más allá del escenario planteado, están otros aspectos que merecen tenerse en cuenta. Nos referimos al sentido y la coherencia de las palabras, sin que lleguemos a los terrenos profundos  de la semántica y de la sintaxis. Porque, entonces, desde los ámbitos políticos, constitucionales y jurídicos, en cuanto a la misión de la Procuraduría frente al Presidente de la República, ¿habrá palabras que expresen con claridad en qué consisten sus acciones, sin que haya lugar a confusiones, a excesos, a otras interpretaciones ?     
 
Y lo mismo podría pensarse en las llamadas inconsistencias del documento del Centro Democrático que ha dicho que se ha claudicado o se ha entregado nuestro régimen democrático al grupo guerrillero con el que se está negociando.
 
Para despejar las dudas en ambos casos, más allá de las competencias que les corresponda a la Procuraduría General de la Nación y al movimiento político Centro Democrático, nos atrevemos a decir que las palabras empleadas no han sido las más afortunadas para expresar su sentir. Por tanto, el jefe de las negociaciones, doctor Humberto de la Calle ha tenido que  hacer claridad de contenido y claridad lingüística al manifestar que no se ha entregado nada de nuestro sistema político en los acuerdos que se han conocido públicamente en las negociaciones. En otros términos, ha dicho que no son exactas estas argumentaciones. Y sobre la Procuraduría General de la Nación, seguramente, las palabras para decir cuál es su papel en este caso, tendrán que ser reemplazadas por un lenguaje más institucional que un lenguaje de controversia. 
 
  
  

jueves, 9 de octubre de 2014

LAS EXPECTIVAS DE LA LEY DE 1712 DE 2014 SOBRE TRANSPARENCIA Y EL DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA

Los Colombianos estamos con gran expectativa frente a los futuros efectos de la norma que acabamos de citar, sobre todo, porque ella complementa otras disposiciones que regulan materias similares, relacionadas con los derechos fundamentales, entre ellas, por ejemplo las del habas data y el derecho de petición, orientadas a hacer de Colombia un  país donde la publicidad de los actos, las decisiones, las propuestas y, en general, de la conducta de los servidores públicos sea conocida por los ciudadanos, con las pocas excepciones. En otras palabras, que la publicidad sea la regla general y el secretismo, la excepción.
 
Podemos agregar que estamos avanzamos hacia la consolidación de una de las grandes tendencias de las democracias modernas, que tienen como fundamento garantizar y participar en los procesos de comunicación en todos los niveles del Estado. En otras palabras, el régimen democrático se está transformado en la sociedad de la información o en la sociedad del conocimiento, llamada también en la sociedad que tiene como base relaciones iusinformativas, es decir, la manera contemporánea  de vivir de toda sociedad democrática, que consiste en estar relacionada, conectada, comunicada e informada, para que al mismo tiempo, pueda ser analítica, reflexiva, crítica, dinámica, deliberante y participativa y, en consecuencia poder tomas decisiones conscientes y responsables, porque se tiene acceso a la información del Estado y de los particulares que tienen a su cargo, tareas delegadas por las autoridades y que son de interés colectivo.
 
El gran pensador y escritor Francisco de Vitoria, a quien muchos consideran como el precursor del Derecho de la Información, además de conocérsele como el creador del Derecho Internacional sostuvo una teoría que hoy cobra mayor vigencia, ya que afirmó que no hay sociedad sin comunicación, ni comunicación sin sociedad. En la época en que la expuso, pocos le dieron valor y trascendencia, pero hoy, con los grandes cambios y las transformaciones sociales en todos los campos, si no tenemos la oportunidad de encontrar la información que necesitamos, poco a pocos seremos seres aislados de nuestro medio, casi que mudos, porque no tenemos conocimiento para compartirlo con los demás y averiguar más.
 
Con mayor razón frente al Estado, que crece y crece cada día, que es el gran dinamizador de la sociedad, el gran garante de los derechos fundamentales y de la convivencia, si los ciudadanos no estamos enterados de todo su quehacer, entonces, no podemos participar en el diálogo público que se estimula en el trabajo, en las escuelas y universidades, en las empresas, en las calles, en los bares, en los restaurantes y muy especialmente, en los medios de comunicación, que constituyen los grandes voceros de las tendencias de opinión, sobre todo cuando se tienen las características de ser diversos y plurales. 
  
Por tanto, saludamos con especial entusiasmo la vigencia de la LEY 1712 DE 2014 SOBRE TRANSPARENCIA Y EL DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA, con la esperanza de que sea ampliamente difundida y utilizada por la sociedad, como parte de nuestros derechos.
 
 

 

martes, 9 de septiembre de 2014



La edición número 100 de El Gran Precursor

En este mes de agosto de 2014, el periódico El Gran Precursor, de nuestra querida patria chica: Nariño, llegó a la edición número 100. Aparentemente es un dato más, si uno no se detiene a pensar en lo que ha sido el conjunto de actividades, algunas positivas y muchas, la mayoría de ellas, absurdas, pero vencidas para alcanzar tal acontecimiento. Y, sobre todo, reflexionar acerca de lo que significa la constancia, la abnegación y hasta de la porfía y tozudez de quien funge como Director, porque cada edición es un esfuerzo, que empieza en él, sigue en él y termina en él. Sin embargo, no es una actitud autoritaria. La explicación es muy sencilla: por no contar con un equipo permanente de personas, vinculadas, sobre todo, afectivamente a una causa que todos alaban y reconocen, pero que pocos se comprometen a brindar el apoyo que merece y necesita.

Lo esencial, no obstante, sin ignorar las situaciones negativas, consiste en que todos estamos convocados a celebrar con especial regocijo y satisfacción, este acontecimiento que, desde ahora, es parte de la historia de Nariño y de municipios vecinos, tanto del departamento de Antioquia, como del departamento de Caldas. Porque esa cercanía nos llama a trabajar en forma integrada por proyectos que a todos beneficie.

Igualmente, este periódico, como medio de comunicación impreso que documenta para la posteridad, todos los días adquiere más compromisos con las comunidades de estas localidades, porque ellas esperan cada mes, la edición correspondiente, para enterarse del acontecer de sus regiones y de las columnas de opinión, siempre con contenidos de trascendencia para los lectores. 

Y otros compromisos tienen que ver con investigar sobre los planes de acción de las autoridades, y acerca de los actos para su ejecución. Porque la administración pública, en todo el país, es la institución que más noticias genera. Y de ellas, se deben dar a conocer las que tengan mayor relación con el bienestar común, y en el aspecto económico, ser vigilantes de los gastos en la realización de los proyectos. Puede decirse que ese tipo de información, la debería suministrar, de oficio, la autoridad para rendir cuentas claras a los gobernados. Pero como no siempre ocurre tal conducta, le corresponde al periodista local, hacer bien la tarea de acudir a las fuentes y solicitar los datos que requiera para su trabajo. En ese sentido, debe conocer bien las leyes sobre acceso a la información y a los documentos públicos.

Por consiguiente, la edición número 100 de El Gran Precursor se festeja, renovando los compromisos sociales, culturales, políticos y sociales con la comunidad, y a la vez, que ella, se acerque más al medio de comunicación, para establecer una relación permanente que siempre será de beneficio para ambas partes.

Y no pueden faltar las palabras finales para el Director, periodista JOSÉ GOLIATH PÉREZ PULGARÍN, a quien hicimos referencia en los primeros párrafos, como el líder de una obra que está llamada a permanecer entre nosotros, y a cumplir muchos años de vida, con la convicción de que cada día, su trabajo será un aporte invaluable para los lectores.