domingo, 27 de julio de 2014

EL NUEVO CONGRESO  Y LA NECESIDAD DE LEYES ÚTILES Y EFICACES

Con gran expectativa se instaló el Congreso para el nuevo período 2014-2018. Entre las muchas tareas que tiene pendiente, destacamos en esta oportunidad, la correspondiente a la labor legislativa. En esencia, necesitamos leyes, pero que sean útiles y eficaces, no muchas para que constituyan archivos de normas que no significan ni aporten nada hacia la realización de actividades que tengan efectos positivos en la vida de toda la nación, entendida ésta, como toda nuestra sociedad.
 
Precisamente, desde el viceministerio de justicia se trabaja en la revisión de leyes que, desde hace más de cien años están vigentes, pero que no se han aplicado porque no tienen eficacia alguna. Por  eso, necesitamos que las futuras leyes, antes de terminar su trámite, sean proyectos bien investigados, ampliamente consultados con los futuros destinatarios, con averiguación si son campos que requieren de legislación o la tienen de tiempo atrás y más bien se necesite de actualización, también indagar por la capacidad de financiar los mandatos de las mismas, en fin, son varios los aspectos que buenos legisladores y el mismo gobierno, deben tener en cuenta para cumplir una tarea que como dijimos al comienzo, produzca leyes útiles y eficaces.

Por lo anterior, vamos a insistir de nuevo en nuestro campo de acción. Con la Constitución Política de 1991, incorporamos asuntos de tanta trascendencia, como el derecho a la información que, como derecho fundamental, que es, tiene relación con otros, entre ellos, el derecho de petición, que incluye el acceso a los documentos públicos y el deber de las autoridades de mantener enterada a la ciudadanía sobre las actividades que desarrolla y los proyectos que, como parte de su plan de gobierno, tienen en marcha; otros derechos fundamentales son los alusivos a la intimidad, a la privacidad, al habeas data, a la propia imagen, al olvido, a la libertad de conciencia, a la libertad de expresión, a la honra y al honor.
 
Por el momento, estamos urgidos de regular de una manera clara y concreta el derecho a la libertad de opinión, de manera que cuando cualquier persona exprese, valga la redundancia, su opinión, conocida también como su juicio de valor, entendida como la manifestación de su manera propia de apreciar, de valorar, de juzgar el comportamiento o, en general, la actuación de cualquier persona, en especial, cuando se trate de personas que tienen relevancia pública, dicho mensaje no constituya en el fundamento para una sanción de orden penal, salvo si formula una acusación por la posible comisión de un delito, expresada sin soporte probatorio y hecha de mala fe y en forma temeraria.
 
La anterior inquietud nos surge por la reciente sentencia condenatoria de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que confirmó la sentencia contra el ciudadano Gonzalo López de la ciudad de Cali, por el delito de injuria contra la señora Gloria Lucía Quintero, exgerente administrativa y de recursos humanos de la empresa Emcali. 
 
La mencionada sentencia justifica, un análisis muy detenido, pero, sobre todo, abre el espacio para que haya un gran debate sobre los delitos der injuria y su relación con el ejercicio de la libertad de opinión. Dejamos planteada la propuesta y seremos los primeros en participar en este ejercicio de libertad de expresión, del cual, sí que estamos urgidos en nuestro medio.
 
 
 
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lunes, 16 de junio de 2014



DESPUÉS DE LA TEMPESTAD, DE LA PALABRA MAL EMPLEADA, VIENE LA CALMA

 
El domingo 15 de junio de 2014, terminó la campaña presidencial, luego de una campaña, en la cual, la palabra, casi siempre mal empleada, fue el gran referente de un proceso que, en lugar de haber sido un gran ejemplo sobre el buen uso de la palabra para comunicar y convencer a los electores de las propuestas, fue todo lo contrario: mal uso de esa gran herramienta que es la palabra, instrumento esencial en un sistema democrático, que exige su mejor utilización para que al mismo tiempo que se sustenta una iniciativa, ésta sea elegante y rica para llamar la atención de las personas.
 
Decimos que su empleo fue el más denigrante porque en lugar de exponer, criticar, argumentar, deliberar, contradecir y podemos agregar muchos verbos más, de una manera, además de elegante, respetuosa y animada del mayor espíritu de convencer, los contenidos fueron de insultos, agresiones, amenazas, mentiras, injurias, ofensas, agravios, y también podemos añadir otros verbos que constituyen ultrajes entre los dos candidatos.
 
Por lo tanto, vale la pena hacer un examen cuidadoso de las intervenciones de los aspirantes, sobre todo, en los programas de televisión, para apreciar, entre ellos,  la carencia de buen trato, las constantes interrupciones, las recriminaciones y la falta de concreción en los argumentos de los programas y la manera de hacerlos realidad, desde distintos puntos de vista, especialmente, desde el aspecto financiero, porque si, por ejemplo, si se promete educación superior gratuita en las universidades del Estado, para los estratos 1, 2 y 3, también se tiene que explicar de dónde salen los recursos económicos para su financiación y el incremento año por año, para que haya continuidad en un plan tan ambicioso y asimismo, tan atractivo para nuestra inmensa población juvenil.
 
En resumen, el derecho de todas las personas, en especial de los ciudadanos, de recibir mensajes con contenidos claros, concretos, convincentes y respetuosos de los mensajes del  contradictor, también con contenidos escritos en estas mismas formas, nos hizo mucho falta, y ojalá los asesores en una materia de tanta trascendencia como es la relativa a la comunicación, con las características que acabamos de mencionar, tomen atenta nota para los futuros procesos electorales en todos los niveles para que de esa manera, se vayan cambiando las prácticas tan nefastas como las que conocemos hasta ahora, por otras que de verdad enriquezcan los procesos electorales de nuestro aún deficiente sistema democrático comunicativo.
 
Después de la tempestad que pasamos, que venga, entonces, la calma, para replantearnos las formas de realizar las próximas campañas electorales, teniendo como referente, el buen uso del idioma que, además de facilitar la comprensión de las propuestas, nos permitirá que aportemos y hagamos conocer nuestra rica lengua castellana.



 

lunes, 2 de junio de 2014

LA MUERTE DE LA COFUNDADORA DE RADIO SANTAFÉ DE BOGOTÁ Y LOS RECUERDOS DE LA EMISORA
 
La señora María Luisa Mahe, viuda de Bernal, fallecida en Bogotá -debió ser el jueves  29 de mayo de 2014-, a la edad de 95 años, quien es merecedora y debe reconocérsele como una gran pionera de la radio colombiana, nos trae muchos recuerdos de la emisora Radio Santafé, que fue fundada, junto con su esposo, el ingeniero Hernando Bernal -hijo de una familia de radioaficionados, empezando por su padre, Julio Bernal Nieto-, pues, se sintonizaba con mucha facilidad en nuestro pueblo, Nariño, Antioquia, contrario a lo que sucedía con las emisoras de Medellín.

La noticia de este fallecimiento la trajo el periódico El Tiempo, en la edición del viernes 30 de mayo de 2014, página 11, de la sección debes saber. Y nos cuenta que fue la primera locutora y programadora musical de la emisora que empezó a funcionar el primero de abril de 1938, con su gran fuerte en la música colombiana. De una entrevista que cita el periódico, destacamos este aparte: "(...). Todo era muy rústico porque él mismo-se refiere a su esposo- la había fabricado con elementos encargados a Estados Unidos (...) La hicimos con la ayuda de mi suegro (Julio Nieto Bernal), en una casita, en medio de un potrero; ahí teníamos el estudio", contó en una entrevista María Luisa.
 
Más adelante, agrega el periódico: "En aquella época, Hernando ejercía como ingeniero electrónico y pasaba el día entre cables, micrófonos y transmisores; mientras su esposa escogía las canciones y con su dulce voz las identificaba.
 
No parecía tener mucho futuro. Sin embargo, los Bernal Mahe superaron las dificultades técnicas y, haciendo un enorme esfuerzo económico, sacaron adelante la que se convirtió en una de las emisoras de mayor trascendencia en el país, en la frecuencia 1070 AM.
 
Fue bautizada con el nombre de la ciudad, pues empezó a funcionar justo cuando se conmemoraron los 400 años de fundación en la entonces Santa Fe de Bogotá.

Tomó las riendas
 
Cuando la radio preparaba para cumplir 24 años de labores, con una programación enfocada en artistas nacionales y con espacios dedicados al servicio social comunitario, Hernando falleció súbitamente, en 1962, víctima de un infarto.
 
Su esposa debió asumir las riendas de la emisora cuando esta se encontraba en el punto cumbre de audiencia y era una de las instituciones radiales de mayor credibilidad, a la par con La Voz de Bogotá, Radio Boyacá, La Voz de la Víctor, Radio Manizales, Ecos de Occidente y Nueva Granada.
`Fue terrible la muerte de Hernando, porque fue algo de repente´, contó María Luisa sobre el triste episodio, durante el aniversario 67 de Radio Santa Fe.
 
Tras la desaparición de su esposo, Mahe, una mujer de aspecto frágil  que siempre demostró todo lo contrario, encaró la adversidad y mantuvo el legado de Hernando como uno de los medios representativos del país, por el que pasaron artistas colombianos insignes como Oriol Rangel, los hermanos Martínez, Jaime Llano González y los hermanos Garavito, además de las orquestas de Lucho Bermúdez y Pacho Galán y los duetos Silva y Villalba y Garzón y Collazos, solamente por mencionar a algunos.  
(...)
Durante todo el tiempo que estuvo bajo la tutela de María Luisa, se gestaron e hicieron historia espacio como El pereque, precursor de los programas de humor político que durante muchos años contó con los libretos de Humberto Martínez Salcedo; (...)".  Terminamos la cita del periódico.

NUESTRO CORTO COMENTARIO

Ya dijimos que la emisora Radio Santa Fe nos trae muchos recuerdos porque se sintonizaba con mucha fidelidad en Nariño, Antioquia, mi pueblo, lo mismo cuando, de vez en cuanto, tenía que desplazarme al vecino municipio de Sonsón. El locutor del amanecer, daba a conocer algunas noticias y complementaba el espacio con música. También se refería a la Flota Mercante Gran Colombiana y deseaba buen viento y buena mar a quienes eran sus pasajeros. La música, fue otro espacio de gran interés, pero quiero hacer especial énfasis a El Pereque, cuyo lema, hasta donde recuerdo decía: para que vivamos más, nos cueste menos, no molestemos y hagamos paz. Sofonías Rentería, era el jefe de redacción, y también se citaba a Humberto Martínez Salcedo, no sé si con mucha precisión, como director. En esencia, me entretenía mucho su contenido, con humor picante, crítico y constructivo. Como entre 1969 y 1970 fue ministro de comunicaciones, Antonio Díaz García -nacido en Argelia, pueblo vecino de Nariño-, alguna vez el programa hizo alusión a un problema de trabajadores y comentó que si en el ministerio de comunicaciones tendrían conocimiento de esta situación, por referirse al ministro, que fue presidente de la UTC, Unión de Trabajadores de Colombia, y gran dirigente sindical.

 

lunes, 19 de mayo de 2014

TERMINAMOS CAMPAÑA ELECTORAL CON GUERRA SUCIA Y MENTIRAS

Los colombianos nos merecemos una campaña electoral realizada con base en principios democráticos que destaquen y practiquen la ética, la verdad, la transparencia, el respeto por el otro, el uso de un lenguaje argumentativo y no ofensivo e insultante, el sometimiento a las autoridades y podríamos seguir citando más principios, todos tan necesarios en cualquier escenario del mundo, sobre entre nosotros, si en realidad nos sintiéramos como personas con conductas maduras políticas y culturales.
 
Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Sabemos que son cinco los candidatos a la presidencia de la república. Dos son damas muy serias, con trayectoria en el sector público y con su equipo de trabajo que les ha ayudado a presentar su respectivo programa de gobierno. Han recorrido el país, han expuesto sus ideas, han pedido que los electores las apoyen y hacen parte de un proceso que al final habrá de evaluarse y sacar muchas enseñanzas. Los otros tres, son señores, que también han ejecutado actividades rutinarias de aspirantes a gobernar nuestro país. Cada colombiano, en forma independiente y ojalá bien fundamentada, tomara su decisión y participara votando el próximo domingo 25 de mayo de 2014.
 
Hasta allí, todo, aparentemente, sería normal. No obstante, y en este sentido, sí tenemos que ser claros y contundentes, porque apoyarse en el mal uso de las tecnologías de la información, para buscar la forma, por demás, ilícita, de ensuciar, de confundir, de mentir, de hacer el mal al contrincante, se constituye en una conducta que todos, todos los colombianos, tenemos que rechazar de manera absoluta y terminante, porque si no la repudiamos, entonces, por forma pasiva, admitimos comportamientos que, seguramente, muy pronto, han de tener efectos perversos en el desarrollo de las actividades futuras del país.
 
Así nuestras palabras caigan y queden en tierra estéril, es nuestro deber salir a defender el derecho de la sociedad colombiana, de ser enterada, ilustrada, convencida y animada de una propuesta de gobierno, cuando cada candidato lo haga con altura, con argumentación, y con el respeto por la diferencia, pero sin violencia alguna. Solamente, en tales circunstancias, podríamos decir, con inmensa satisfacción, que el derecho a ser informado, como derecho fundamental, que es, se ha cumplido a plenitud, y así será en los años venideros. De lo contrario, nos tendremos que lamentar y, ojalá, no se repitan los hechos lamentables de acontecimientos violentos de ingrata recordación. 
 
   
 

 

miércoles, 7 de mayo de 2014

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN Y EL PROCESO ELECTORAL PRESENTE

Nos acercamos al domingo 25 de mayo, cuando, como está previsto en el calendario electoral colombiano, tendremos el proceso para elegir el presidente que nos debe gobernar en el período comprendido entre agosto 7 de 2014 a la misma fecha de 2018. Están confirmados los cinco candidatos con sus respectivos vicepresidentes. Sin embargo, un asunto de mucho fondo, aún no está lo suficientemente claro: ¿cuáles son las propuestas de los aspirantes y cómo se han puesto en conocimiento, no solamente de los potenciales electores, sino también de una alta cifra de jóvenes -hombres y mujeres-que, aún siendo menores de diez y ocho años, es decir, no son ciudadanos, están atentos a qué les espera en el inmediato futuro?
 
Por eso, más allá de los proyectos en asuntos tan vitales como la educación, la salud, la seguridad y las garantías de los derechos, entre los que, brevemente mencionamos, todavía consideramos que se carece de  proyectos que se concreten en pro de ese alto porcentaje de colombianos que no saben con certeza cómo les será el día de mañana. Y, además, otro aspecto de fondo consiste en que la mayoría de los mensajes de los candidatos son discursos sin propuestas claras y reales de cómo afrontar los grandes y cada vez más crecientes problema que tenemos. En otras palabras, el derecho de los colombianos a ser bien informados por los candidatos no se cumple como debería ser, es decir, con contenidos que expliquen, por ejemplo, en el caso de la educación, con qué estrategias se buscará una mayor cobertura en la primaria, en el bachillerato y en la universidad. Porque no basta con decir que se aumentan los cupos si no se precisa de dónde saldrán los recursos económicos para las grandes inversiones que se deben hacer en varios aspectos como tecnología y capacitación.
 
Y podríamos seguir citando los diferentes asuntos que a todos nos interesan, pero que carecen de propuestas que se constituyan en posibilidades para que empecemos un largo proceso de cambios y que éstos sean constantes para que los resultados, poco a poco se puedan apreciar.
 
En síntesis, estamos ante una campaña electoral que se ha caracterizado por los enfrentamientos entre los candidatos, algunos que no acuden a las citas que promueven medios de comunicación y entidades serias para que expliquen sus iniciativas y se propicie un ambiente de confrontación argumentativa que enriquezca el contenido de las propuestas.
 
 Con este panorama tan negativo, nos surgen muchos interrogantes como la relación estrecha que existe en un régimen democrático entre conocimiento, deliberación y decisión. Por eso, quién responde a la pregunta: ¿dónde está la información que necesitamos las personas, para conocer, deliberar, comparar, preguntar y alcanzar suficiente ilustración antes de tomar decisiones?


 

martes, 29 de abril de 2014

NUESTRA TELEVISIÓN Y EL DERECHO A LA INFORMACIÓN

Sobre nuestra televisión es mucho lo que se puede todavía investigar y, sobre todo, comentar desde el aspecto jurídico. Por eso, nosotros haremos referencia solamente a un aspecto que es bastante interesante y sobre el cual es también abundante y controvertido lo que se pueda afirmar. En concreto, hacemos alusión a nuestra televisión, entendida como medio de comunicación, al cual, todos los colombianos tenemos acceso por ser un servicio público a cargo del Estado y, por tanto, porque estamos ante el ejercicio de un derecho fundamental.

La televisión es un servicio público de telecomunicaciones. Los artículos 75, 76 y 77 de la Constitución Política establecen los principios básicos que la rigen. En concreto, para la difusión de todos sus mensajes, tiene como soporte el espectro electromagnético, que está sujeto a la gestión y control del Estado, quien debe garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso   para su uso, lo mismo que el pluralismo informativo y la competencia, para evitar las prácticas monopolísticas. Cambiamos la Comisión Nacional de Televisión por la actual Autoridad Nacional de Televisión para que ejecute los planes y programas del Estado en tan importante materia. Para realizar el trabajo y hacerlo de la mejor manera, tenemos varias leyes que regulan el asunto, lo mismo que fallos que precisan el alcance y los efectos de la legislación.

Ahora, las noticias nos tienen con una gran expectativa: ¿Qué va a pasar con los canales nacionales de operación privada y los cableoperadores, conocidos también como los operadores de la televisión por suscripción, o sea, de la que se paga, en cuanto a la difusión de señales libres, es decir, a las cuales tiene derecho cada persona de recibirlas sin pagar por ellas? En este caso, la diferencia consiste en pagar por este tipo de televisión.

El periódico El Tiempo del domingo 27 de abril, página 17, titula: "El culebrón por el cobro de HD". Y como subtítulo informa: "El agarrón de Caracol y RCN con los operadores de televisión por suscripción está al rojo vivo. El primer canal ya cortó su señal y el segundo anunció que lo hará si no llega a un acuerdo".

La noticia termina con este punto, que es el que nos interesa comentar: "La discusión, que debe ser resuelta por la Agencia Nacional de Televisión, que ha guardado hermetismo hasta tanto no se reúna en junta directiva, parece ser apenas el primer capítulo de una larga telenovela cargada de drama".

Y, de nuevo, El Tiempo del martes 28 de abril de 2014, en la página 1, debes saber, José Carlos García R., quien habla como el Análisis del editor, titula: "Canales vs. operadores de TV: una novela en HD". En el primer párrafo afirma: "No tiene cara de tener un final feliz la novela que armaron RCN y Caracol contra los operadores de TV por el cobro de sus señales en HD. Según su lógica, la ley no dice nada de cobrar por esa señal y los operadores pagan y cobran por unos contenidos en HD que emiten.
Primer error: esos contenidos en HD fueron creados para ese modelo, son exclusivos, pensados para invocar la compra de televidente. ¿Pagar por la mismas novelas, realities, etc, que están gratis en análogo? No creo que la gente lo haga. (...) Los operadores son grandes anunciantes de RCN y Caracol. Además, transportan en su internet fijo y móvil las novelas y los partidos de los canales, por lo cual si el Gobierno y la silenciosa ANTV no hacen respetar la Ley, esto pasará de novela a culebrón en donde el que llora es el usuario colombiano". 

Por su parte El Espectador, del lunes 28 de abril de 2014, en la página 10, trae la columna de Juan Carlos Gómez, autorizado comentarista de la televisión, con el título: "El desperdicio de la TDT". En esencia, dice que la TDT, que es la televisión digital terreste es una "tecnología de televisión abierta -a través del aire, sin utilización de cables-, permite que por un mismo canal el público pueda recibir varias señales -entre 4 y 8, dependiendo de su calidad- y ofrece una altísima pureza de sonido e imagen (higt definicition, HD).  
Los televidentes no tienen que pagar un peso por disfrutar de las señales HD, pues están libres y disponibles al público a través del aire. Solo se requiere utilizar un receptor de televisión adecuado para el efecto, lo cual tiene que ser advertido claramente al momento de la compra de un nuevo televisor". 
  
Estas cortas citas nos sirven de base para pensar en que la Autoridad Nacional de Televisión, en esta oportunidad y seguramente, en muchas otras, hacia futuro, en cumplimiento de sus funciones constitucionales y legales, tiene que salir en defensa del derecho fundamental de la sociedad a ser siempre adecuada, oportuna, completa y satisfactoriamente informada, sobre todo, cuando estamos ante un servicio público, que el Estado lo presta en forma indirecta por medio de particulares, a quienes tiene que exigirles que cumplan los mandatos contenidos en las normas jurídicas pertinentes. Confiamos en que como árbitro en esta controversia, asuma la conducta que le corresponda, de manera que no sea inferior a sus grandes responsabilidades.









domingo, 20 de abril de 2014

 
 
LA SEMANA SANTA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
 

Como una experiencia más, termina la semana santa de 2014, uno de cuyos aspectos, que es muy importante, parece pasar como inadvertido, pero siempre vale la pena analizar. En concreto, nos referimos al pleno ejercicio de la libertad de expresión, desde el punto de vista de la libertad de cultos. En Colombia, tanto desde lo teórico como desde lo práctico, gozamos de la libertad, que también es un derecho, o una garantía más, para que cada persona, siendo lo suficientemente consciente, se una a una determinada creencia religiosa y practique sus principios. En el fondo, sin embargo, existe otro elemento que debe ser común a todas las corrientes religiosas, si de verdad, cada una realiza sus ritos, sin que sean obstaculizados por otros. Nos referimos al respeto por el otro, o por el diferente, siempre y cuando tal respeto se concrete en dejar que los demás actúen según su leal saber y entender religioso, porque dicha conducta también tiene otro elemento muy esencial, que consiste en no ser violento. Cuando se conjugan estos principios, podemos afirmar con toda certeza de que estamos viviendo una verdadera sociedad de las libertades públicas y privadas, porque cada persona se comporta de manera libre, respetuosa del otro, no es violento, porque la convivencia con la diferencia en estas condiciones, se constituye en una realidad que supera las utopías que todos los días predicamos en nuestra sociedad, que, además, en tales circunstancias, agrega otro elemento más, que muchos llaman hoy como la cultura política y que nosotros consideramos que es parte de un sistema democrático que, poco a poco se va consolidando.
 
En síntesis, lo que acabamos de relatar, es lo que pudimos apreciar en la semana santa, que otros denominan semana mayor, pero que en el fondo, implica tener dos días, el jueves y el viernes, como los dedicados a ceremonias que evocan momentos históricos y hoy deben tener mucha relación con la vida presente. 

 
LA HERENCIA INVALUABLE DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


No obstante vivir la semana santa, el mundo sigue girando y los acontecimientos que se constituyen en noticias, también son muchos, en todos los niveles. El jueves 17 de abril, murió a los 87 años, Gabriel García Márquez, de quien, los medios de comunicación del mundo entero, pero especialmente, los colombianos, con ediciones extras y el abundante contenido del fin de semana, han dicho todo lo que fue su vida y han destacado los invaluables aportes de su obra literaria, que mereció el premio nobel en 1982. Nosotros, desde el campo periodístico, también estamos en el deber de reconocer que su obra es la mejor forma de enseñar a pensar, a imaginar, a escribir y a vivir con los demás. Colombia entera, está orgullosa de haber sido la cuna de un hombre que dio todo lo que pudo para que otros, o sea, la sociedad del mundo, tenga referentes sobre cómo, finalmente, debemos pasar la soledad a la vida en comunidad, pero compartiendo los beneficios de la tecnología, de la ciencia y, en general, de todos los desarrollos que sean para mejorar y dignificar la vida del ser humano y hacerla siempre, más satisfactoria.